¿Pensando en el futuro del mundo, o en Marte?

Prosiguen los éxitazos de Elon Musk

Después de que dejara de ser asesor áulico de Donald Trump (y un poco después se reconciliaran ambos ), el increíble Elon Musk sigue acumulando éxito tras éxito. Veámoslo.

 


 

Elon Musk acaba de conseguir una espectacular recaudación de fondos para su empresa de inteligencia artificial xAI. Se trata de un éxito tanto mayor cuanto que se produce en un clima político y mediático especialmente tenso, donde cada controversia relacionada con la IA de Elon Musk parece alimentar un juicio permanente.

Esta recaudación de fondos debe permitir, ante todo, que xAI acelere sus infraestructuras de cálculo, con la ampliación de sus centros de datos Colossus I y II en Memphis, diseñados para albergar miles de servidores y GPU (procesadores gráficos) de muy alto rendimiento, indispensables para el entrenamiento y el despliegue de modelos de IA generativa. Una parte significativa del capital también se destinará a la adquisición de GPU de última generación, suministradas en particular por Nvidia, con el fin de garantizar a xAI una capacidad de cálculo autónoma y competitiva frente a competidores ya establecidos como OpenAI.

Esta apuesta industrial cuenta con el respaldo de una ronda de financiación de primer orden en la que participan MGX, Qatar Investment Authority, Cisco y Nvidia. Un apoyo asumido a pesar de las polémicas, que resume sin rodeos el director general de Nvidia, Jensen Huang: «En casi todo en lo que participa Elon te apetece participar también. Nos ha dado la oportunidad de invertir en xAI, y estoy encantado».

Este pragmatismo también se explica por el éxito de Grok, que se ha convertido en un tiempo récord en una de las herramientas de inteligencia artificial más utilizadas del mundo, con unos 600 millones de usuarios activos al mes. Se trata de una audiencia masiva que alimenta tanto el interés de los inversores como una intensa exposición mediática. Al mismo tiempo, xAI se asegura importantes contratos institucionales, entre ellos un acuerdo de 200 millones de dólares con el Gobierno estadounidense y una asociación con El Salvador para usos educativos, lejos de la imagen de una herramienta incontrolable, como a menudo se destaca en el debate público.

 

La Ley de Servicios Digitales, palanca política europea

En Europa, el caso Grok ha dejado el terreno tecnológico para convertirse en un asunto eminentemente político, estructurado en torno a la Ley de Servicios Digitales (DSA), que Bruselas utiliza ahora como instrumento de presión sobre las grandes plataformas digitales. Tras la multa de 120 millones de euros impuesta a X el pasado mes de diciembre, la Comisión Europea exigió la conservación de todos los archivos internos relacionados con su chatbot, en el marco de posibles investigaciones por incumplimiento de las obligaciones de moderación y difusión de contenidos ilícitos. «Es responsabilidad de X ocuparse de Grok y garantizar que esto no suceda», insiste Thomas Regnier, portavoz de la Comisión Europea.

En Francia, la fiscalía de París ha anunciado la ampliación de una investigación abierta desde el verano contra X, tras la denuncia presentada ante la Justicia por tres ministros, Roland Lescure, Anne Le Hénanff y Aurore Bergé, así como por dos diputados, que reclamaban la retirada inmediata de «contenidos manifiestamente ilícitos». También se ha remitido una denuncia a la plataforma Pharos. Además, se ha recurrido a la Arcom por posibles incumplimientos de X de las obligaciones previstas en la DSA, lo que ilustra el endurecimiento asumido del marco regulatorio europeo frente a los excesos de la IA generativa.

 

Indignación mediática y responsabilidad fuera de lugar

En Francia, parte de la prensa se ha centrado en los posibles abusos de Grok, especialmente tras usos indebidos que han permitido la generación de imágenes de carácter sexual o de comentarios considerados ofensivos. Algunos editorialistas han calificado a Elon Musk o a su IA de «pro-nazi», «loco» o herramienta al servicio de un proyecto ideológico reaccionario.

Estos abusos existen, pero no son en absoluto específicos de Grok. Todas las grandes inteligencias artificiales generativas han tenido usos similares desde su lanzamiento al mercado. Ante cada polémica, Elon Musk repite el mismo compromiso: reforzar las salvaguardias técnicas y mejorar los sistemas de moderación para limitar los usos indebidos.

Sin embargo, la cuestión central sigue estando muy eludida en el debate mediático: ¿el problema proviene de la inteligencia artificial en sí misma o de quienes la utilizan? El episodio del cartel antisemita dirigido a Cyril Hanouna realizado por LFI [el partido islamo-izquierdista de Jean-Luc Mélenchon. N. del Trad.], que acusó a Grok para defenderse, ha quedado en el recuerdo.

 

La moral mediática frente a la lógica financiera

Un dato revelador: fueron principalmente los medios especializados en tecnología y finanzas los que midieron la magnitud histórica de la recaudación de fondos, mientras que gran parte de la prensa generalista, con la notable excepción de Le Figaro, se centraba en las controversias ideológicas.

Mientras crece la indignación, se firman contratos, se construyen centros de datos y afluye el capital. Una realidad simple, casi brutal: en la guerra mundial de la inteligencia artificial, la moral mediática y política tiene poco peso frente a la confianza de los inversores.

© Boulevard Voltaire

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