«Escribí 20 líneas y ChatGPT escribió las otras 40». O cómo la IA lo está cambiando todo

Sosiéguense quienes estén tal vez desasosegados por la irrupción de la Inteligencia Artificial en nuestras vidas. Los textos de EL MANIFIESTO, excluidas las traducciones (todas revisadas, obviamente), se escriben sin intervención alguna de la IA. Al menos por lo que atañe a este director, quien está convencido de que los demás colaboradores, hoy por hoy, hacen igual. No es, por mi parte, ningún repudio de la IA. Es simplemente porque no hay máquina que pueda dar a lo que escribo el sesgo literario que intento imprimirle. O si por ventura (o desventura) algún artefacto se lo diera, más valdría, a la vista del resultado, que no se lo hubiese dado.

Dejemos la IA para cuantificar y ordenar la información. Dejémosla para quienes escriben (es tan legítimo como necesario) sólo para «informar» y no para «crear». Para obtener y ordenar informaciones, la inteligencia maquinal resulta útil y beneficiosa; para la literatura y la creación, sigamos con el espíritu, la inteligencia y las emociones de los únicos que las atesoran: los humanos.

Sentada, pues, la posición de EL MANIFIESTO sobre la IA, veamos la opinión de los periodistas y la manera em que la usan.

J. R. P.

 


 

 

Auguste[1] considera que la IA es una herramienta que hay que utilizar. No querer adoptarla es como seguir escribiendo a mano un artículo para un periódico y luego pasarlo a máquina. No tiene sentido.

Los periodistas tienen miedo porque son mediocres, incapaces de adaptarse y temerosos por su futuro. Pero la IA permitirá a los más creativos e ingeniosos destacar por encima del resto.

Para la contrainformación, para nosotros, la prensa alternativa, la «fachosfera» (como dicen nuestros enemigos, y nosotros, con sorna, lo adoptamos), la IA es nuestra Agencia EFE gratuita. Con trabajo, audacia e imaginación. Todavía nos quedan uno o dos años para dedicarnos de lleno a la piratería antes de que aparezcan los censores y decidan censurarlo todo (recordad la ventaja que teníamos antes en Internet). ¡¡A la carga! (y sin cuartel)!

Por otra parte, periodistas de prensa generalista, especialmente los más jóvenes, confiesan a CheckNews que utilizan a diario herramientas de IA para redactar sus artículos, en la mayoría de los casos sin el conocimiento de sus jefes. Sin embargo, algunos medios reivindican el uso del robot redactor para determinados contenidos.

Lise , periodista titulada en 2024, utiliza ChatGPT «a diario» para su trabajo. La aplicación está siempre abierta en su teléfono o en una pestaña de su ordenador. Siempre a mano… «El síndrome de la página en blanco y la presión de tener que escribir un artículo lo más rápido posible fueron los que me llevaron inicialmente a utilizar la inteligencia artificial», explica, aunque precisa que su primer artículo redactado íntegramente con ayuda de la IA era un «artículo poco ambicioso». En este caso, se trataba de la apertura de un nuevo comercio. «Escribí 20 líneas, algunas frases sueltas y citas, y ChatGPT escribió las otras 40 que tenía que escribir», añade la periodista. «La máquina lo hizo todo, lo cual no era nada ético. Ahora intento limitar mis solicitudes para no depender completamente de la herramienta». Sin embargo, le siguieron otros casos: «Frases escritas a toda prisa», «citas», y «la consigna dada a ChatGPT de convertirlo en un artículo de prensa escrita». Ahora utiliza la herramienta desarrollada por OpenAI sobre todo antes de sus reportajes: «Le pido que me sugiera preguntas para mis entrevistados e ideas para enfocar mi tema».

La periodista «asume» en privado que utiliza la IA —«porque todo el mundo lo hace en el periodismo, pero sin mencionarlo». Y añade: «Siempre existe un tabú y el miedo a recibir críticas, especialmente de los periodistas de las generaciones anteriores». Y precisa que su dirección no está al corriente de su uso de ChatGPT.

El uso masivo de la IA por parte de muchos sitios web poco escrupulosos preocupa a los medios de comunicación, tanto más cuanto que el robot ya se ha colado en las redacciones de los medios regionales y nacionales, cambiando de tal modo las prácticas.

 

«Encuéntrame un titular para mi reportaje»

Anthony, periodista desde hace varios años, explica también que «no hay un solo día en que no utilice ChatGPT». «Lo uso cuando me bloqueo al escribir un tema para televisión, así como para encontrar giros lingüísticos», continúa diciendo. Incluso ha convencido a varios de sus colegas para que utilicen la herramienta.

Anthony nos describe como ejemplo uno de sus últimos intercambios con el agente conversacional. «Encuéntrame un titular interesante para mi reportaje sobre la circulación entre carriles por parte de los motociclistas», escribe. En respuesta, recibe esta propuesta: «En los atascos, se cuelan entre las mallas del tráfico: zoom sobre el arte y los riesgos, para los motociclistas, de circular entre carriles».

El periodista pide una frase más corta, más adecuada al tono utilizado en televisión. ChatGPT le propone entonces varias expresiones: «El carril central, el arte de zigzaguear entre los coches» o «Los motociclistas, maestros de los atascos», una de las cuales convence al periodista.

 

«Hace exactamente el mismo trabajo que yo, pero más rápido»

Chloé , periodista en prácticas para un programa de televisión, también confiesa que utiliza la herramienta casi a diario en el marco de su trabajo. Y añade: «Me ha pasado varias veces que le he dado a ChatGPT informaciones sueltas que quería que aparecieran en mi reportaje y le he dicho: “Escríbeme un texto al estilo de un reportaje televisivo”». La IA también le permite identificar a los expertos a los que entrevistar sobre su tema, al tiempo que le «preparara el trabajo de investigación previa». «Hace exactamente el mismo trabajo que yo, sólo que más rápido», afirma la periodista, de 24 años, aún en formación.

La reformulación y la reescritura son también usos que permite la IA y a los que recurre Arthur , periodista de prensa escrita desde hace dos años en un diario nacional. Nunca utiliza «Chat GPT o Perplexity [otro robot conversacional gratuito] para un artículo completo», lo cual le plantearía un «verdadero problema deontológico y una pérdida de referencia en cuanto al valor añadido de su trabajo». Lo utiliza sin embargo para reescribir pasajes concretos, con el fin de «aclarar información y conceptos».

El redactor web, acostumbrado a la práctica del «batido de despachos» —que consiste en reelaborar artículos de agencias de prensa—, precisa que ya ha pedido a la herramienta que reelabore párrafos enteros. Sin embargo, el resultado ha sido «regular», sobre todo porque «la IA no puede evitar añadir contexto innecesario, lo que hace que la redacción sea muy poco sintética». Pero «evidentemente, esto evolucionará con el tiempo», prevé el periodista.

Por el contrario, Hervé , periodista de treinta años que trabaja en la prensa regional, nos confiesa que hace un uso «intensivo» y «radical» de la IA. «ChatGPT se personaliza, y eso es lo que he hecho, transmitiéndole un gran volumen de mi producción editorial, para que la IA conozca mi forma de escribir. Esto es posible porque llevo unos diez años produciendo contenidos editoriales […]. Cuando vuelvo de una entrevista, introduzco la transcripción en ChatGPT y este redacta un artículo con mi estilo, que yo, por supuesto, releo y corrijo. Para mí, el trabajo de periodista consiste en recopilar información. El resto me interesa menos, así que lo delego, y creo que vamos a ir hacia eso.». Hervé va aún más lejos, asumiendo el reciclaje de su producción con ayuda de la IA: «Cuando me piden que escriba sobre un tema estacional, sobre el que ya he escrito diez veces, un artículo de estilo de vida del tipo “cómo protegerse de las enfermedades del invierno”, en el que no hay nada nuevo, introduzco mis diez artículos anteriores en ChatGPT y le pido que me escriba un undécimo basándose en ellos. Lo releo y lo firmo».

Hervé señala que sus colegas que también utilizan la IA para redactar contenidos «se topan actualmente con un límite en la cobertura de sucesos»: «ChatGPT tiene bloqueos, puede negarse a escribir sobre temas sórdidos. Cuando el material que le das es un informe judicial, a veces se bloquea. Pero quizá otros modelos estén menos limitados».

 

«No creo que sea un error ético utilizar la IA»

«No creo que sea un error ético utilizar la IA», explica Clara, periodista de 23 años, aunque confiesa que sus superiores no comparten unánimemente esta visión y que ella se impone un marco: «El límite ético lo fijamos nosotros mismos. Si hay más máquina que humano en un resultado, se traspasa la frontera deontológica». Periodista de vídeo para medios de comunicación nacionales, explica que «entrena todos los días su ChatGPT». Utiliza la IA con todos los medios de comunicación con los que trabaja. La herramienta se convierte en un verdadero «apoyo» en su escritura, especialmente en el contexto de la síntesis de estudios o informes científicos. Continúa: «Cuando tuve que hacer un vídeo y basarme en informes medioambientales de varios cientos de páginas que no había tenido tiempo de leer, le pedí a ChatGPT que lo hiciera por mí. Me hizo un resumen en el que me basé por completo».

 

Proliferación de cartas de IA en los medios de comunicación

La mayoría de los periodistas contactados para este artículo dicen ser discretos con sus superiores en cuanto al uso del robot redactor. Pero en algunos medios de comunicación la práctica se está institucionalizando, al menos para determinados contenidos. Tras anunciar inicialmente que probaría la herramienta para reelaborar los artículos redactados por los corresponsales locales de prensa, el grupo EBRA (L’Est républicain, Vosges Matin) lleva desde octubre experimentando con el uso de la IA para editar las noticias de la Agence France Presse (AFP).

Otros medios de comunicación, por su parte, han decidido establecer un marco estricto para el uso de esta tecnología por parte de sus periodistas. En diciembre de 2023, Le Figaro adoptó una carta sobre el uso de la IA generativa que estipula que el periódico «no tiene intención de publicar ningún artículo elaborado por la inteligencia artificial generativa». No obstante, el periódico «no rechaza de plano la inteligencia artificial»: los periodistas pueden «utilizar esta tecnología en su trabajo preparatorio (síntesis de documentos y bases de datos, ayuda a la traducción, etc.), antes de redactar sus artículos».

El grupo Le Monde también ha hecho públicos sus compromisos en relación con el uso de generadores de texto. «La inteligencia artificial generativa […] no puede en ningún caso sustituir a los equipos editoriales», precisa el periódico. «El uso de la IA generativa solo está autorizado, en condiciones estrictamente controladas, como herramienta de ayuda a la producción editorial», se puede leer en la página web del diario vespertino. «La carta sobre el uso de la IA en el Grupo Le Monde, continúa el texto, exige que cualquier otro uso de la IA generativa se comunique de forma sistemática y explícita a los lectores».

La redacción de Libération está trabajando en la creación de una página dedicada a recopilar todos los usos relacionados con la IA generativa (ayuda a la traducción de artículos, producción de una versión en audio), todo ello «con un enfoque de transparencia hacia los lectores», explica la directora adjunta encargada de la sección digital, Lauren Provost. Añade que, a partir de principios de 2025, todos los periodistas recibirán formación sobre el uso de estas diferentes herramientas para que puedan seguir los avances tecnológicos y ser conscientes de «sus evidentes deficiencias». «La verificación y la validación humanas seguirán siendo fundamentales», asegura. «Las IA son sólo asistentes y nunca podrán proporcionar un producto acabado».

  1. Todos los nombres han sido modificados.

Más artículos de ElManifiesto.com

Suscríbase

Reciba El Manifiesto cada día en su correo

Destacado

Lo más leído

Temas de interés

Compartir este artículo

Confirma tu correo

Para empezar a recibir nuestras actualizaciones y novedades, necesitamos confirmar su dirección de correo electrónico.
📩 Por favor, haga clic en el enlace que le acabamos de enviar a su email.