«¿Por qué poetas?», se preguntaba Hölderlin. Porque cuando los tiempos zozobran —y zozobran fundamentalmente por falta de aliento poético, de dimensión sagrada del mundo—, la presencia de los poetas, es decir, de la belleza, del arte, se hace más necesaria que nunca.
Por ello, el arte, en sus diversas manifestaciones, siempre ha estado presente en las páginas de EL MANIFIESTO. Pero lo ha estado de manera insuficiente. Ésta es la razón por la que abrimos esta nueva Sección que dará a las diversas manifestaciones artísticas la presencia que les corresponde.
Sabemos perfectamente que entre un artículo que denuncie las bellaquerías de un Zapatero, y otro que, como ahora mismo, haga vibrar la voz de Garcilaso de la Vega en su Soneto V, no hay color: la mayoría de los lectores se inclinarán por el primero. Pero como no es el eco entre las masas lo que nos importa…
Los poetas y artistas que traigamos a estas páginas serán tanto grandes autores clásicos que no necesitan presentación como autores contemporáneos de alto nivel, pero que al no plegarse a la fealdad que impone el «NO arte contemporáneo» se ven relegados a la oscura caverna del no reconocimiento oficial.
Vamos a empezar hoy con cuatro poemas, a cuál más famososo, declamados, además, por grandes maestros de la interpretación.
En primer lugar, tres poemas de amor. Dos son estrictamente humanos (uno de ellos es, además, prosa poética en una novela). El otro es entre humano y divino.
J. R. P.
El Soneto V de Garcilaso de la Vega
Declama Juan Luis Gómez
«Coloquio amoroso de santa Teresa»
Declama Adriana Ozores
«Toco tu boca», La Rayuela, capítulo VII
Lee el propio Julio Cortázar
«Siempre habrá poesí». Rima IV
de Gustavo Adolfo Bécquer
Declamación coral





















