«Hemos de enviar ayuda humanitaria, sí. Pero no armas ni dinero para armas, como Francia o Alemania, puesto que ello equivale a echar gasolina al fuego de una guerra insensata.»
España se mantuvo neutral en la I y II Guerra Mundial. Hizo bien. Los conflictos intraeuropeos nada tenían que ver con nosotros. Teníamos otro problema en el norte de África en el que ningún país europeo apoyó a España.
Hubo, sin duda, voces que reclamaban la participación de España en una y otra guerra a favor de uno u otro bando. Afortunadamente, no se les hizo caso a esos belicistas de salón. Sabia decisión, la neutralidad.
En la I Guerra Europea de 1914 (un suicidio europeo), también llamada I Guerra Mundial, nos mantuvimos al margen con buen criterio. Veníamos debilitados por la agresión norteamericana de 1898 en la que habíamos perdido Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Y la neutralidad obtuvo réditos: un razonable crecimiento económico y, sobre todo, ninguna víctima española en un conflicto que ni nos iba ni nos venía, lejos de nuestras fronteras.
En la Segunda Guerra Mundial, a partir de 1939 (segundo suicidio europeo), España de nuevo se mantiene neutral. Buena decisión. Hitler intentó convencer a Franco en la célebre entrevista de Hendaya de que se uniese al Eje, pero el astuto gallego de Ferrol supo torear al Führer y esquivar la insensatez que hubiese sido meternos en el avispero de esa guerra, puesto que de hacerlo hubiésemos perdido Canarias y España, ya exhausta por la guerra civil de la que acabábamos de salir, se hubiese desestabilizado en magnitudes inimaginables.
2026: No hay, declarada, III Guerra Mundial. Y ello porque, de haberla, sería nuclear entre la OTAN y Rusia. Hay, en cambio, guerras en el mundo. Guerra mundial y guerras en el mundo son, en efecto, conceptos distintos
2026: Guerras en el mundo: Ucrania. Irán. ¿Y qué hace España? Irán: Al margen de sus catastróficos errores en política exterior (Gibraltar, Marruecos y el Sáhara), España acertará manteniéndose al margen, por más que le pese al vociferante Trump, que cree que somos su colonia. La guerra la inicia Trump, engañado por Israel y el lobby judío en los USA. Que no nos metan en ella. Neutralidad española.
¿Y Rusia? Más complicado. Empezaré por la conclusión: Conviene a España mantenerse neutral en esta guerra a la que insensatos dirigentes en Alemania, Francia y el Reino Unido quieren llevarnos. Motivos:
- No es nuestra guerra. El enemigo para España nunca ha venido del Este, sino del Sur. El gasto de defensa español ha de ir orientado a Ceuta y Melilla y las Canarias. Así de claro
- Francia y Alemania, en cambio, son más belicistas. Se preparan para una guerra contra Rusia. Revanchismo histórico, tal vez. Alemania fue derrotada por Rusia en la II Guerra Mundial e incluso perdió Königsberg, actual Kaliningrado, lugar de la fundación de Prusia y por lo tanto Alemania, tras una guerra de agresión e invasión hasta las puertas de Moscú en la que murieron millones de rusos. Y Francia, lo mismo: También invadieron Rusia, incendiando Moscú, pero los generales rusos en su contraataque acabaron celebrando en París la derrota de la Grande Armée de Napoleón.
Dejemos de lado a Francia. Demasiados problemas internos tiene. Y el inepto Macron perderá las elecciones. Más importante es lo de Alemania. Llaman, ahora, al incremento del gasto militar. Llaman, ahora, a la movilización de jóvenes contra Rusia. Todo ello por la guerra de Ucrania. Dicen (y ni ellos mismos se lo creen) que tras Ucrania será Alemania el objetivo de Moscú. ¿Es creíble? No. ¿Entonces, qué hay detrás? Muy sencillo: el complejo militar-industrial alemán. Guerra para ganar dinero. Keynesianismo militar. E imprudencia de Merz y sus aliados del SPD. Han reducido el gasto social para dedicarlo al belicismo. Una locura
Pero esto no durará. Por escrito afirmo (que se me reproche en su día si me equivoco) que las siguientes elecciones alemanas las ganará la actual oposición de AfD. Que son contrarios a una guerra contra Rusia, como es natural en cualquier cabeza con algo de sano juicio, pues Rusia aniquilaría a Alemania. Y entonces, cuando gane AfD, muchas cosas cambian. En política, todo o casi todo es efímero. Y el electorado alemán, gente formada y con sensatez, sabrá darle la espalda a la actual coalición gobernante y sus errores.
España: que no nos metan Francia, Bruselas (dirigida por locos y locas) y Alemania en estos líos que poco o nada afectan a España. Con Ucrania: Hemos de enviar ayuda humanitaria, sí. Pero no armas ni dinero para armas, como Francia o Alemania, puesto que ello equivale a echar gasolina al fuego de una guerra que, si sigue, verá a Ucrania perder más territorio y morirá más gente. Y, sobre todo, hemos de acoger a sus refugiados. Esa es la inmigración buena: personas europeas de nuestra cultura, y no africanos.
Neutralidad española, en suma. Es la tesis de este artículo.
Luis Fraga. Exsenador (1989-2011) y politólogo español
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