Resulta que el inefable locutor de radio Federico Jiménez Losantos acaba de lanzar un podcast titulado «Pensar La Vendée», ese primer genocidio de los tiempos modernos. Un genocidio perpetrado en nombre de la Igualdad, Fraternidad y Libertad que la Revolución francesa impuso a sangre, fuego y guillotina. A miles —hombres, mujeres y niños— fueron masacradas las gentes de esta región del occidente francés. Luchaban por defender el orden tradicional, el de una sociedad que no era una liberal suma de átomos individuales, sino un todo orgánico, un todo superior a la suma de sus partes, sostenida como estaba por los pilares de Dios, el Rey y la Tradición.
Pues bien, he aquí que, según el locutor de Es Radio, los vendeanos eran unos individualistas de tomo y lomo, acérrimos liberales entregados —dice el subtítulo del podcast— a «la sagrada defensa de la libertad individual» (sic). Doble es, pues, el crimen cometido contra ellos. Masacrados, primero, por la Revolución de la Libertad, Igualdad e individual Fraternidad, vuelven a ser asesinados 250 años después por quien, en nombre de estos mismos principios, intenta apropiarse de la gesta por la que combatieron y perecieron.
Todo ello ha sido magníficamente expuesto y rebatido en un post que José Manuel Bou Blanc ha publicado en las Redes Sociales.
Dice así:
Los liberales que pretenden desentenderse de crímenes como el genocidio de la Vendée me recuerdan a los comunistas que se desentienden de los crímenes de Stalin, Mao o Pol Pot. Ésos no eran verdaderos comunistas, aducen, suponiendo que los únicos verdaderos comunistas son los de su subsecta en concreto.
El marxismo no ha fracasado, siguen argumentando. Lo que ha fracasado es la praxis concreta y herética de estalinistas o maoístas. El verdadero comunismo sigue intestado, puro y prístino. Pero lo cierto es que el comunismo tiene en su haber todos esos crímenes, como el liberalismo tiene el genocidio de la Vendée, el terror de la Revolución francesa, las guerras del opio, Dresde o Hiroshima. Excusarse en que los estalinistas no eran verdaderos comunistas como en que los jacobinos no eran verdaderos liberales es una estupidez.
Y de todas formas no importa, porque tanto el comunismo como el liberalismo han muerto y sólo interesan a demagogos subvencionados de antes de ayer. Ahora el único debate real es entre el globalismo (hijo por cierto del liberalismo, igual que lo fue el comunismo) y el patriotismo (hijo de la contrarrevolución). Y lo demás es no entender nada y perder el tiempo.




















