Esparza nos llama a reiniciar el país

«Un nuevo comienzo», decía Heidegger refiriéndose a la gran tarea a la que nuestro tiempo nos emplaza si no queremos despeñarnos por el precipicio al que este mismo tiempo nos está arrastrando.

«Un reinicio», pretendía Heidegger, pensando en lo que, iniciado en la antigua Grecia, podría hoy, a través de nuevas sendas, resurgir y salvarnos.

«Un reinicio: el de ese país llamado España», dice Esparza, pensando también en nuestra salvación y en la de las naciones de nuestra órbita. Reemprendámoslo todo: agarremos el toro por los cuernos, rompamos la baraja, dejémonos de paños calientes, no pensemos más en reformar, retocar, mejorar… mientras se deja intacta la carcoma que ha corroído la piedra angular del edificio. 

Reiniciar España. Volver a empezar, reconstruirlo todo. No desde cero, pues las glorias de nuestro pasado, los blasones de cuando éramos grandes y nobles y poderosos, ahí están. Izquierdistas y sociatas los quieren denigrar; liberales y peperos, olvidar. Ni cuenta se dan (y ahí puede estar su tumba) de que se trata de todo lo contrario: de reafirmarnos en nuestras raíces, de enaltecernos en nuestra identidad.

Reiniciar el país, volver a ser. No volver a ser tal como fuimos —las repeticiones del pasado no son ni posibles ni deseables—, sino volver a ser con el arrojo, la entereza y la grandeza con que ayer éramos.

Para ser con la entereza con la que ellos eran —la de las armas, las artes y las letras—, no bastaba proponérselo y dar incesantes vueltas a la idea de patria y al sentimiento de identidad. Éste es el presupuesto primero; el que unos canallas nos han arrebatado desde hace cincuenta años. Lo más inmediato, lo más urgente, es, por tanto, recuperarlo. Pero no basta.

Tampoco les habría bastado aquellos españoles de la Reconquista, del Siglo de Oro o de la España nacional en la Guerra Civil. Ardía en ellos como un fuego interior, una desaforada vitalidad, y era eso lo que los conducía a sus grandes empresas y a sus heroicas hazañas.

Más allá de afirmar la patria y de recuperar el pasado que nos han hurtado, ¿qué gran fuego podría arder en nuestros tibios días? ¿Qué gran proyecto de mundo podría darnos el sentido y el arrojo necesarios para, continuando la empresa, reemprender el viaje y reiniciar nuestro destino?

Tal vez sea ésta la cuestión más decisiva a la que, como entre líneas, nos conduce el libro de Esparza; sin duda el de un calado más hondo, el de un aliento más total que hasta ahora nos ha ofrecido.

Hasta aquí lo que pretendía, en mi ingenuidad, ser una breve entradilla para presentar el diálogo que José Javier Esparza emprende en torno a su libro con Gonzalo Rodríguez García en el canal de YouTube que éste dirige.

Se me ha ido la mano, lo siento. Son tantas las ideas que se le agolpan a uno leyendo Reinniciar España que no he conseguido limitarme a unas breves líneas. Como un convidado de piedra he acabado infiltrándome, digámoslo así, en el diálogo que les ofrecemos a continuación.

 

 

 

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