Llevamos ya años diciéndolo. Aquí mismo, en EL MANIFIESTO, son varios los artículos que hemos publicado muy parecidos a éste. Salvo que ahora ha aumentado —hasta más de dos mil— el número de científicos de renombre (entre ellos, un premio Nobel) que firman proclamas que echan por tierra las pretensiones ideológicas de los “calentólogos”.
Da igual, es cierto. Al igual que antes, ampoco ahora les harán maldito el caso. De modo que los políticos y oligarcas del Sistema seguirán engatusando y atemorizando a las buenas y cándidas gentes, y devastando campos y olivares para plantar sus placas solares y sus antenas eólicas, y obligándonos a privarnos de fuentes baratas y asequibles de energía (las mismas que China y la India no tienen empacho alguno en seguir produciendo), etcétera, etcétera.
Todo eso lo llevamos diciendo desde hace tiempo. Pero como desde el otro siguen repitiendo sin desmayo sus embaucamientos, no nos queda más remedio que repetir, por nuestra parte, la verdad de las cosas.
“No hay emergencia climática”. Tal es el mensaje lanzado por más de dos mil científicos y profesionales de todo el mundo, incluyendo al premio Nobel de Física, John Clauser, al experto del MIT Richard Lindzen y al profesor emérito de Ciencias de la Tierra en la Universidad de Melbourne, Ian Plimer.
Todos ellos proclaman que la ciencia climática se ha vuelto demasiado política y que están equivocados los modelos que se hallan detrás de las políticas globales. “El calentamiento es mucho más lento de lo que se ha predicho”, sostienen.
“El CO² no es contaminación, es alimento para las plantas, la base de toda la vida en la Tierra.” Y no hay tampoco ninguna prueba de que los huracanes, las inundaciones o las sequías estén empeorando.
La Declaración Climática Mundial —tal es la denominación del documento hecho público—, está liderada por el Grupo de Inteligencia Climática Global. Como consecuencia de los hechos que establece, pide que la ciencia impere por encima del pánico, y que se engendre prosperidad a través de una energía confiable y asequible. “No existe ninguna emergencia climática”, concluyen más de dos mil científicos de renombre.
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