Cuando se reniega de la identidad (familiar, social, histórica y, por tanto, personal), cuando se pretende que sólo cuenta el individuo solo, sumido en su soledad, es entonces cuando acechan la desintegración, el delirio: los delirios woke y este otro, que se ha puesto de moda en Alemania: pasear perros inexistentes; pasear, con otras palabras, la Nada en la que “el último hombre” consiste
Cuando se mantiene, en cambio, la identidad (familiar, social, histórica y, por tanto, personal), cuando persiste esa identidad que, con la sola excepción del mundo liberal, existe desde que el hombre es hombre y el mundo, mundo, entonces…. Entonces tenemos esto:












