Aún no es del todo la guerra civil: la que el Islam y los comunistas de Mélenchon libran contra el resto de Francia.
Aún sólo se incendian coches, kioscos, oficinas, institutos de enseñanza media y ayuntamientos (anoche ardió por completo el de Limoges, u hermoso edificio de alto valor histórico).
Aún los bomberos, a los que los amotinados persiguen a pedradas, logran apagar a trancas y barrancas los incendios que las tubas provocan.
Aún las fuerzas del orden, a las que las hordas rojas («verde-rojas», habría que decir pensando en el Islam) hacen retroceder miserablemente muchas veces, pueden, sin embargo, ganar otras veces la partida.
Aún el alcalde de Marsella, cuyas fuerzas están siendo derrotadas por los insurgentes, puede llamar, desesperado, a Macron y recibir refuerzos para que no caiga toda la ciudad.
Aún se pueden movilizar fuerzas del Ejército nacional; fuerzas que, después de haberlas mantenido durante semanas confinadas en el armario, salieron a última hora de anoche a las calles de París con sus tanques y material pesado.
Son todas esas circunstancias las que hacen que la guerra civil[1] aún no haya estallado del todo; esa guerra, anunciada desde hace muchísimo tiempo y que sólo se podrá detener mediante la victoria si un gobierno patriótico al que no le tiemble el pulso llega al poder.
Cómo informarse
Dado que sólo una pequeñaparte de estas informaciones será lo que puedan ver en los medios oficiales (relegan a un tercer o cuarto lugar lo que califican de meros «disturbios» de los «estudiantes franceses»), les invitamos a mantenerse informados en nuestro canal de la plataforma X (¡gracias, Elon Musk, por haber comprado Twitter!): @elmanifiestocom, de cuyas informaciones les ofrecemos seguidamente una muestra gráfica. Toquen o pulsen en las imágenes para ver los videos.
-
La guerra, sin embargo, no es del todo civil, dado que una parte sustancial de los combatientes no son franceses, por más que tengan el pasaporte del país. ↑
Motines e incendios en la Place de la République (París)
“Francia ha caído”
Ni siquiera los detiene la belleza de los edificios históricos incendiados
Por fin, el Ejército empezó a tomar posiciones en las calles de París
Las hordas tampoco se detuvieron ante el histórico ayuntamiento de Limoges al que incendiaron
























