Por si no se habían enterado —el silencio de los medios del Sistema es atronador—, nos complace informarles de que, en el día de hoy, domingo 18 de enero de 2026, se celebran en Portugal elecciones presidenciales. Y todos los sondeos coinciden en dar la victoria a André Ventura, el presidente de Chega!, los amigos de Vox. Quienes en las elecciones al Parlamento Europeo de 2024 sólo obtuvieron un escaso 9,8% de los votos, con dos diputados que forman parte del grupo Patriots, ahora, un año y medio más tarde, casi ha triplicado sus índices, pasando, según los sondeos, a un 24,6% de la intención de voto.
Es mucho, es enorme…, pero aún no es suficiente. Lo que se celebra este domingo es la primera vuelta de las elecciones presidenciales, y como ningún candidato obtendrá el 50% o más de los votos, habrá que celebrar una segunda vuelta. Y en ella, al igual que ocurre en Francia, se alzará frente a André Ventura el cordón sanitario de todos los demás partidos, que llamarán a votar por el candidato que salga inmediatamente después de Ventura (muy probablemente, el del Partido Socialista).
Da igual. El avance es enorme y esta victoria parcial va a impulsar enormemente a Chega! de cara a las próximas elecciones legislativas. Lo que está claro es que, si Marx y Engels decían en el Manifiesto Comunista que «un fantasma recorre Europa», otro fantasma, otro viento huracanado, pero de muy distinto signo, la recorre ahora haciendo temblar a oligarcas y politicastros.
En Portugal, como acabamos de ver; en Francia con el partido de Marine Lepen; en el Reino Unido con el de Nigel Farage; en Alemania con la AfD, y en Países Bajos, Suecia, Austria, Rumanía (pero ahí no les quedó más remedio que anular las elecciones) la derecha patriota, soberanista, identitaria, es ya la primera fuerza política (en España aún no, pero los avances de Vox son considerables y todo se andará).
Hasta ahora, sólo el cordón sanitario alzado por socialistas, liberales y verdes ha impedido que los partidos identitarios alcancen el poder, como sí lo han alcanzado, sin hablar de Rusia, en Hungría, Eslovaquia y Polonia (aunque ahí sólo a medias). Pero cuando un partido, como es el caso en Portugal, triplica en año y medio su apoyo popular, es evidente que el muro de contención pronto se resquebrajará y acabará cayendo. Como Esparza decía el otro día, “La Historia ha girado ante nuestros ojos”.



















