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¿Ante unas elecciones ilegales?

La alteración del censo electoral por la ”ley de nietos” lleva a Pío Moa a hablar, con razón, de elecciones ilegales, salvo —hay que añadir— si prosperara la demanda de VOX al Tribunal Supremo para que su paralización del pucherazo afecte también a los nietos ya inscritos en el censo.

A ello le añade don Pío una interesante reflexión sobre algo —los preparativos de una nueva guerra europea— de lo que bien poco se habla en nuestro país, tan ausente del “concierto de naciones”. Desde que, en los primeros tiempos de la guerra de Ucrania, VOX se inclinó mansamente ante las posiciones otanescas, un espeso silencio ha caído sobre el asunto. Hace bien Pío Moa en desear que se rompa dicho silencio. Sin embargo, si fuera para reiterar su “atlantismo”, más valdría que VOX siguiera fiel al proverbio según el cual en boca cerrada no entran moscas.

 


 

El Saunas tiene motivos para temer ir a la cárcel, igual que su compinche Zapatero. Por eso no convocaba elecciones pese a sus continuas ilegalidades (presupuestos, etc.). Pero se ve tan acosado que ha decidido convocarlas. Indudablemente calcula que puede ganarlas, con votos de extranjeros “nacionalizados” en masa –alteración del censo electoral en la que lleva varios años trabajando, sin que esté claro que VOX haya conseguido cortarla–, más el apoyo de los partidos separatistas y otros enemigos de la continuidad histórica de España, con los que ha venido cometiendo mil ilegalidades en estos años. Serían una nueva manipulación electoral.

Obsérvese cómo se reproduce la situación que llevó a la guerra civil mediante una aliaza de hecho entre quienes quieren disgregar a España y quienes buscan alterar radicalmente su entidad histórico-cultural. Y por medio de un desorden social creciente. Cabe decir que la repetición, aunque sea como farsa, de aquel frente popular, se debe de manera muy importante a la labor de la Iglesia desde el Vaticano II, dato que habitualmente olvidan los analistas. Todo esto ocurre en una situación interna de putrefacción del régimen del 78, cuya legalidad fue rematada con la amnistía golpista de 2024, y una situación externa marcada por los planes de la UE y la OTAN para emprender una tercera gran guerra europea, que previsiblemente acabaría con la propia Europa.

Ahora vamos a encontrar, como en 1936, un doble frente: el de nuevo frente popular y el representado por VOX y quienes quieran adherírsele. Importa entender que el PP nunca se le adherirá, aunque puede pactar con VOX, forzado por las circunstancias, y con el propósito de traicionar los pactos, como ya ha hecho en varias comunidades. El PP aparenta un endurecimiento de su discurso, puramente retórico, pues su decisión es seguir las políticas del PSOE marcadas por Bruselas y los planes de guerra. Con su aparente radicalismo buscará el “voto útil”, promovido por sus agentes tipo Jiménez Losantos. En estas condiciones me permito sugerir que la campaña electoral de VOX debeería ser tan explicativa como denunciativa. Dejar bien claro, con argumentos fuertes y sin necesidad de condenas furiosas, por qué VOX se opone radicalmente al PSOE y en qué se diferencia también radicalmente del PP (no solo de Feijoo). La mala experiencia de Andalucía debe recordarse.

Sería muy esencial que VOX declarase su negativa a los preparativos de nueva guerra europea. Una declaración bien explicada (no es nada difícil) le ganaría, sin duda, muchos votos y contribuiría a definir una verdadera alternativa.

 

© Blog de Pio Moa Más España y más democracia

 

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