Alice Weidel, la "Führerin" de la AfD (Alternative für Deutschland), la fuerza ya mayoritaria en Alemania

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Alemania: la marcha imparable de la AfD hacia el poder

Una apasionante entrevista con Benedikt Kaiser, renombrado ensayista y politólogo alemán, autor, entre otras obras, de Hacia la hegemonía: el combate metapolítico visto desde Alemania

 


 

Resulta realmente impresionante el rápido ascenso de la AfD en las elecciones regionales y en las encuestas para las elecciones federales. ¿Cómo lo explica?

Los resultados de los partidos tradicionales —desde los Verdes hasta el SPD (socialista), pasando por la CDU y la CSU (democratacristianos)— han sido catastróficos en los últimos años. Y siguen siéndolo. Por eso, la frustración se extiende a sectores cada vez más amplios de la población. A esto se suma un profundo malestar ante la situación económica: crece el miedo a la pérdida de nivel de vida. Al mismo tiempo, la crisis migratoria sigue sin resolverse y los precios de la energía se disparan, entre otros problemas. En este contexto, la AfD se presenta ante un número cada vez mayor de votantes, especialmente entre los antiguos abstencionistas, como la única fuerza que no tiene ninguna responsabilidad en este gran malestar, ya que nunca ha gobernado. Con otras palabras, muchos votantes ya saben que los antiguos partidos no son capaces de gobernar correctamente. Con la AfD, ¡esperan al menos que las cosas puedan ser diferentes!

 

¿Cómo está organizada la AfD? ¿Es centralista? ¿Federalista? ¿Existe cierta subsidiariedad en su funcionamiento o no?

La AfD es un partido en el que la democracia de base se vive de verdad. Aunque se está profesionalizando y modernizando cada vez más, conserva ese instinto muy marcado de no querer que nadie le dicte su conducta —¡ni siquiera sus propios dirigentes, en muchas ocasiones!—. En el fondo, el alemán medio, a diferencia de otros europeos, está muy apegado al federalismo. Esto también se aplica a la AfD: las federaciones regionales de los estados federados desempeñan un papel importante y no existe, en Berlín, una dirección central autoritaria.

 

La Puerta de Brandeburgo, en Berlín, en todo su esplendor actual

 

¿Qué esfuerzos se están realizando para reclutar y formar a dirigentes y militantes?

A nivel federal, se está empezando a implantar progresivamente estructuras de formación y a formar mejor a los jóvenes cuadros de la nueva generación. ¡Ya era hora! Algunas federaciones regionales —¡el federalismo obliga!— han desempeñado un papel de vanguardia, por ejemplo en Turingia. El Este impulsa las dinámicas, el Oeste sigue. Pero, en el conjunto de Alemania, aún queda mucho por hacer en materia de captación, formación inicial y formación continua.

 

«Aprender a articular de manera constructiva la metapolítica y la Realpolitik»

 

¿Cómo funciona el movimiento juvenil de la AfD? ¿Es dinámico? ¿No expone demasiado a la AfD a persecuciones derivadas de lo políticamente correcto y a la vigilancia de los «servicios»?

La organización juvenil de la AfD, Generation Deutschland (GD), es nueva. La antigua organización juvenil, la Junge Alternative (JA), se disolvió. La represión de los servicios de inteligencia es real, el terror antifascista es real, al igual que la presión procedente del propio seno del partido (sobre todo de sus corrientes liberales). Y, sin embargo, creo que la GD va por buen camino para formar, de manera dinámica y profesional, a la AfD del mañana. Pero hay que ir aún más lejos. En el sector «más maduro» del populismo alemán de derechas, aún no todos han aceptado la idea —por más elemental que sea— de que se necesita una base metapolítica y de que hay que elaborar una visión del mundo lo suficientemente sensata, coherente y consistente. A mi juicio, ése es uno de los principales problemas.

Observo más avances entre los jóvenes. Deben aprender a articular de forma constructiva la metapolítica y la Realpolitik. Si faltan los pilares que son los valores, el conocimiento y la visión del mundo, un responsable político puede, sin duda, mostrarse flexible en la gestión cotidiana, pero entonces tiende —¡como demuestran tantos partidos de derechas en Europa!— a caer con demasiada frecuencia en el oportunismo y la inconsistencia.

 

La Puerta de Brandeburgo en tiempos de la domnación comunista de Alemania Oriental

 

¿Qué papel desempeña el término «remigración» en el discurso y el programa de la AfD? ¿Moviliza? ¿Preocupa?

El término suscita mucha irritación y constituye, en el sentido de Chantal Mouffe, un «significante vacío». Es decir, diferentes actores le atribuyen contenidos distintos. La «remigración» puede referirse a muchas cosas: la expulsión únicamente de los inmigrantes ilegales; o también la de los salafistas y los delincuentes; o incluso más. El término sigue abierto —y, para la AfD, esto suele ser una ventaja—. Cada votante puede atribuirle lo que espera precisamente de un responsable de la AfD cuando habla de remigración. En promedio (!), la AfD se ha vuelto hoy en día, no obstante, claramente más moderada en esta cuestión que su propio electorado. Las excepciones confirman la regla.

 

¿Por qué la REMIGRACIÓN es la única posibilidad de evitar la guerra entre ellos y nosotros?

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La AfD se ve expuesta regularmente a campañas de demonización. ¿Cómo las afronta? ¿Confrontación? ¿Elusión? ¿Desdemonización? ¿Contrademonización? ¿Existen diferencias de trato entre el este y el oeste?

La AfD ha sido difamada desde el primer día de su existencia, en 2013. Siempre se la ha presentado como una fuerza de «extrema derecha», cuando en realidad, en sus orígenes, era liberal en el ámbito económico y euroescéptica. Las reacciones dentro de la AfD son diversas. Una parte del partido busca adaptarse para apaciguar a los servicios de inteligencia y a los antifascistas de todos los partidos. Se distancia de sus propios compañeros de viaje, de temas como la «remigración» o incluso del Vorfeld. Pero todo eso no sirve de nada. Otro sector, dentro de la AfD, adopta una actitud mucho más segura: no se deja intimidar por lo que los servicios de inteligencia y los antifascistas afirman en la política y en los medios de comunicación, ni por lo que inventan o emprenden. Es esta parte de la AfD la que tiene éxito. Se encuentra principalmente —¡pero no sólo!— en Alemania Oriental. El este de Alemania es más inconformista, más abierto al cambio, más patriótico, más valiente… sencillamente, diferente. Esto se explica por factores culturales, históricos y psicológicos relacionados con las trayectorias divergentes del oeste y del este desde 1945.

 

«La AfD cosecha lo que otros han sembrado en el ámbito extraparlamentario»

 

¿Considera que la derecha en Alemania ha conquistado una cierta forma de hegemonía y que ésta beneficia a la AfD?

Se puede diagnosticar una hegemonía cultural y política relativa de la derecha, al menos en algunas partes de Alemania Oriental. Pero todo esto sigue siendo muy precario y superficial. Queda mucho por hacer, aunque la posibilidad existe. También se observan los primeros avances en las zonas rurales de Alemania Occidental. Pero todo esto lleva tiempo. Se necesita mucha paciencia y numerosos proyectos coronados por el éxito, capaces a su vez de servir de modelo para otras ciudades y regiones.

Sin embargo, con demasiada frecuencia, los populistas de derechas presentes en los parlamentos no comprenden lo que significa el trabajo hegemónico. Se encierran en el «ir en contra» en lugar de construir el «a favor de qué».

 

¿Cuál es el papel del Vorfeld y, en general, de la batalla cultural y política en este auge de la AfD?

Es una cuestión sobre la que se podría debatir durante horas. Intentaré ser breve. En Jungeuropa Verlag —que constituye el núcleo de la «Nueva Derecha» original en Alemania—, partimos de la idea de que cualquier avance de las orientaciones patrióticas en la lucha por la hegemonía supone, en primer lugar, una interacción eficaz y profesional entre un partido electoral patriótico y su «Vorfeld» [plataforma] extraparlamentaria. Esta «Vorfeld» debe, en cada ámbito, preceder al partido electoral y actuar allí donde tiene lugar la formación cotidiana —consciente, pero a menudo también inconsciente— de los ciudadanos: en las asociaciones, las iniciativas ciudadanas, los periódicos, el deporte, las redes sociales, etc.

En este esquema del «mosaico de la derecha», la «Vorfeld» de la AfD constituye su espacio de protección, apoyo y captación. En él deben incluirse las organizaciones, asociaciones y agrupaciones que se sienten ideológicamente cercanas a un determinado partido. Los actores de la «Vorfeld» no necesitan en absoluto ser miembros del partido para contribuir a ampliar su espacio de resonancia. Las piezas del mosaico se disponen unas junto a otras, y no unas encima de otras. Sin embargo, mediante proyectos ejemplares llevados a cabo de forma conjunta y situaciones de cooperación, se puede elaborar una comprensión teórica común de determinados enfoques y, a continuación, ponerlos a prueba en la práctica. Aplicado a nuestra situación, esto significa que la «Realpolitik» (es decir, la política parlamentaria) y la «metapolítica» (es decir, la política de las ideas, hasta la política social en sentido amplio, el ámbito de la lucha por la hegemonía) deben considerar esta tarea como una empresa común llevada a cabo en distintos ámbitos de actuación. Hay que conocerse, comprenderse y, cuando sea posible, confiar los unos en los otros. Así es como un «mosaico» de trabajo puede cooperar de forma constructiva a largo plazo.

La AfD cosecha lo que otros han sembrado en el ámbito extraparlamentario. Pero también cosecha porque su adversario político ha cometido casi todos los errores que podía cometer. Y, en muchos lugares, ella misma cuenta con buenas fuerzas que también contribuyen a garantizar su ascenso. En resumen, se trata de un conjunto de factores. La «Vorfeld» no es, por sí sola, responsable del auge de la AfD. Pero, sin la «Vorfeld», este avance sería más limitado y sólo temporal.

 

 

Perroflautas de Die Linke [La Izquierda], los sucesores del Partido Comunista de Alemania del Este, y cuya fuerza se limita a Berlín

 

¿Cómo ha sido su libro por el partido AfD y por sus oponentes?

El libro ha tenido una acogida muy dispar dentro de la AfD. Políticos como Björn Höcke y Christoph Berndt, que dirigen respectivamente la AfD en Turingia y en Brandeburgo, lo han recomendado como el libro político del momento.

Otras figuras importantes de la AfD lo ven con ojos críticos, porque temen que la crítica al liberalismo formulada en el entorno de la AfD haga que la CDU se muestre aún más hostil hacia el partido —cuando, de todos modos, ya lo es desde hace tiempo—. Estamos muy satisfechos con las ventas: se han vendido varios miles de ejemplares, lo que ya es considerable para nosotros, tratándose de una obra de teoría política. Esto se debe también a que mi libro, y mi persona, han suscitado gran atención en los medios de comunicación dominantes, desde el Financial Times hasta Die Zeit, el semanario más importante de la República Federal. En Alemania, sin embargo, el bando de la derecha está marcado por numerosas divisiones internas. Por eso mi libro ha sido objeto de numerosas reseñas en periódicos y revistas de la izquierda liberal, e incluso de la extrema izquierda, pero casi ninguna en los medios liberal-conservadores y de centroderecha. Sin duda, esto les parecerá chocante y absurdo, pero ya nos hemos acostumbrado.

© Polémia

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