Edward Snowden, por si hace falta recordarlo, es aquel superdotado informático, agente de la CIA y de la NSA, que en 2013 puso al descubierto una enorme cantidad de documentos clasificados de alto secreto. Con ello, las autoridades estadounidenses quedaron gravemente comprometidas y sacadas a la luz sus bellaquerías internacionales. Snowden consiguió evitar la persecución que EE. UU. desencadenó contra él refugiándose en Rusia, donde Vladimir Putin le otorgó la nacionalidad rusa en 2022.
Pero la cosa no se limita a Snowden. Desde su Australia natal, donde se retiró tras pasar cinco años en una mazmorra británica y otros siete refugiado en la embajada de Ecuador, Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, se dispone a soltar una gran cantidad de documentos igualmente comprometedores sobre las actuaciones de EE. UU. antes de la era Trump.
El presidente Donald J. Trump se prepara para otorgar un indulto completo e incondicional a Edward Snowden. El hombre que lo sacrificó todo para exponer los crímenes del «estado profundo» está a punto de recibir justicia, y el establishment corrupto ha entrado en pánico. Pero no se trata sólo de Snowden. Esto es un golpe directo a las agencias de inteligencia que han abusado de su poder durante décadas. El imperio de vigilancia que construyeron para controlarnos a todos nosotros está a punto de ser expuesto a la luz.
Snowden, el héroe que expuso su maquinaria de espionaje, reveló lo que esperaban que permaneciera enterrado para siempre: la NSA estaba espiando ilegalmente a cada estadounidense. Llamadas telefónicas, correos electrónicos, mensajes privados: todo interceptado, todo almacenado, todo sin orden judicial.
¿Por qué la REMIGRACIÓN es la única posibilidad de evitar la guerra entre ellos y nosotros?
Más información aquí
No se trataba de seguridad. Se trataba de control: un sistema diseñado para silenciar la disidencia y aplastar la oposición. Cuando Snowden destapó el escándalo, no sólo estaba poniendo al descubierto vigilancia ilegal. Estaba revelando el manual del «estado profundo». Mostró cómo las grandes tecnológicas—Google, Apple, Facebook—traicionaron a sus usuarios al entregar datos privados a las agencias de inteligencia. Y por eso, intentaron destruirlo.
La peor pesadilla del «estado profundo»: Trump y Snowden juntos

El presidente Trump sabe lo que Snowden desveló. Ha sentido la ira del «estado profundo» en carne propia: el engaño de Rusia, las interminables cacerías de brujas, el fraude electoral. El estado de vigilancia no se construyó para proteger a América: se construyó para aplastar a patriotas como tú. El indulto de Trump a Snowden no es solo justicia: es una declaración directa de guerra contra el «estado profundo». Es algo que obligará a América a enfrentar la realidad de un sistema corrupto que espía, manipula y censura.
¿Qué significa un indulto que ponga al descubierto los crímenes del «estado profundo»? Significa que saldrán a la luz los programas de vigilancia ilegales del gobierno. Al responsabilizar a la agencias de inteligencia, el FBI, la CIA y la NSA deberán hacer frente al ajuste de cuentas que merecen. Al destruir la credibilidad de las grandes tecnológicas, quedarán expuestas las empresas que colaboraron en espiarte. Al respaldar a los denunciantes, los patriotas que revelan la corrupción serán protegidos y ya no perseguidos.
El «estado profundo» está en pánico. Temen esto más que nada. Ya están desplegando a sus títeres mediáticos para difamar a Snowden y presentar el indulto de Trump como «temerario». Quieren que estés distraído, confundido y asustado. Pero es demasiado tarde. La verdad se está extendiendo. EL pueblo se está despertando. Y el control del «estado profundo» se está desvaneciendo.
El legado de Trump
Al indultar a Snowden, Trump consolida su legado como el mayor defensor de la Constitución en la historia moderna. Está demostrando, una vez más, que lucha por ti y no por las élites corruptas. Pero no se trata sólo de la acción de un hombre. Se trata de recuperar América. El estado de vigilancia caerá. El «estado profundo» quedará al descubierto. Y la libertad resurgirá.




















