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¿A cambio de qué?


Mi amigo Bartolomé fue, como yo, progre bolchevique cuando estaba prohibido; es decir, cuando se debía ser. Cuando no se podía, cuando eran cuatro años de cárcel en vez de cuatro mil euros de sueldo. Entonces. Permítame el lector que por eso me carcajee de tanto antifascista actual
Francisco Núñez Roldán

20 de abril de 2017
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FRANCISCO NÚÑEZ ROLDÁN


Mi amigo Bartolomé fue, como yo, progre bolchevique cuando estaba prohibido; es decir, cuando se debía ser. Cuando no se podía, cuando eran cuatro años de cárcel en vez de cuatro mil euros de sueldo. Entonces. Permítame el lector que por eso me carcajee de tanto antifascista actual, ahora que no hay fascismo, si es que esos tipos saben lo que es y fue en realidad el fascismo, si lo sufrieron alguna vez en sus carnes y si en puridad lo hubo en España. Alguno de esos paleoprogres es de mis días, y no recuerdo haberlo visto en la calle ante los grises, con el corazón en la boca, porque lo peor no eran los palos sino que te cazaran, ellos o los de la Brigada Social, más tarde, en casa, y te enchironaran, como nos pasó a más de uno.
Mi amigo Bartolomé, que tiene la fe cristiana tan desgastada como yo, dice que es católico no creyente. Sí, ha leído bien el lector. No eso de católico no practicante, que es muy comodón y no está ni bonito.
Por tal definición entiende mi amigo que uno puede y quizá deba no creer en los dogmas de la Trinidad, la Transubstanciación, la infalibilidad pontificia (de 1870, por cierto, ojo al momento), la virginidad de María y cosas así.
Pero que uno puede y desde luego debe manifestarse, por defecto, defensor de la catolicidad en cuanto a que es la mayor fuente cultural y social de Occidente. Lo menos malo que en condición humana se ha despachado por ahora. Así de sencillo. Por supuesto que venimos además de Grecia, del derecho romano, y que el Renacimiento y sobre todo la Ilustración “limaron las uñas al monstruo”, como dice Voltaire en su Diccionario Filosófico. ¿Y qué?
No es menester hacer los primeros viernes de mes para admirar las catedrales, los claustros, para disfrutar los poemas de san Juan de la Cruz, el canto gregoriano y tantas cosas que el espíritu religioso ha plasmado en piedra, en textos, en melodías.
Sobre todo, y esto es superimportante, observe el lector las disyuntivas no sólo sociolegales sino estéticas que han proporcionado y proporcionan los sistemas que se presentan alternativos a la catolicidad, a la cristiandad, si quieren usar un término más amplio. Bakunin aseguraba que la religión era “la protesta del pueblo ante la realidad, y lo que había que hacer era que el pueblo comprendiese esa realidad”. Fácil, ¿no?
Pues no. La realidad siempre ha sido y por ahora va a ser complicada, un arcano, una pausa entre dos noches, como decía Shakespeare, y de la cual intentarán sacar ventaja grupos interesados, en nombre de la patria futura, del paraíso futuro en la tierra, del paraíso futuro en el cielo o en las Chimbambas. Siempre luego. Pero siempre sacrificando el presente en aras de una felicidad tan venidera como inalcanzable.
En un concierto de órgano, hace poco, en un convento cercano, le comenté a un amigo mío, un progre hombre al uso, que en aquel lugar de factura gótica con artesonado mudéjar e imaginería barroca, había concentrada más belleza que toda la que había construido el socialismo real en la URSS en medio siglo. Otro conocido, ya hace tiempo, y era arquitecto, me aseguraba que había que destruir por completo todo vestigio arquitectónico religioso para que no volviese a brotar el estigma de la superstición en el común de las gentes. El insigne merluzo debía de pensar que los templos fabricaban a los fieles y no al contrario. Vamos, que si no vieran iglesias alrededor no se le ocurriría a la plebe ningún pensamiento mitológico trascendente. O cuando se quemaban templos e imágenes para curar el mal de raíz. Genial. Claro que destruir ha sido siempre mucho más sencillo y accesible que construir. Y para muchos, mucho más gustoso. Pues no. Tenemos esa herencia religiosa. No puedo negar que a mí y personas como yo nos hubiera parecido mejor otra, más laica, más humanitaria en su momento, pero es la que hay, y como antes decía, la menos lesiva a estas alturas para la civilización como conjunto. Y conste que estoy en realidad hablando ahora para escépticos o ateos, pero con un mínimo de luces. Nunca hubo ni habrá esa edad de oro que siempre era más antigua que el tiempo en que se vivía. Nunca hubo una humanidad generosa y feliz con guirnaldas en la cabeza, flautitas, danzas y cabritas sueltas alrededor por un campo impoluto de arroyos cantarines y sin preocuparse del mañana. Nunca. Estudien historia. La vida siempre ha sido, es y será dura para casi todos, y más si son honrados y no les toca la primitiva. La alternativa a la cristiandad occidental actual ha sido un páramo gris y tiránico que aún colea en algunos países para quien quiera verlo, o una religión islámica simplista y belicosa desde que nació, y que no es solo para pobres, sino para hacer pobres, y que desconociendo la justicia elemental, en su lugar fomenta la más arbitraria, machista e insegura de las autocracias.
Creo que seguiré sin ir a misa, aunque haya visitado más templos que mi madre, nonagenaria y fervorosa católica, y no me importaría cerrar los ojos para siempre escuchando un coral de alguna cantata de J. S. Bach, por cuya música realmente muero. No tengo otra belleza al alcance del oído. No intenten hacerme más feliz con otra a cambio.
                                                 

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COMENTARIOS
sábado, 22 de abril de 2017

Greco-romano, judeo-cristiano

Así es como me gusta definirme entre los amigos. Pero claro, ya tengo una edad.
Una edad suficiente como para haber sido alumno de don Francisco en el lejano curso de 1989-90.
Recuerdo sus amenas clases con gran cariño.
Un saludo desde La Línea de la Concepción (Cádiz)

# Publicado por: Cide Hamete (La Linea)
viernes, 21 de abril de 2017

Por la liturgia hacia Dios

Si un ateo/agnóstico es capaz de entrar en un estado más elevado y amplio de consciencia a través del arte cristiano o de la liturgia o leyendo el Nuevo Testamento se siente interpelado, ese ateo/agnóstico ha dejado de serlo y se ha convertido en un creyente.

# Publicado por: Derechón (Ciempozuelos)
viernes, 21 de abril de 2017

Viene de lejos

Lo de catolicos no creyentes creo que viene de lejos. Charles Maurras ya lo fue, ¿verdad? Lo que está fuera de toda duda es que todo lo sublime que ha hecho el ser humano lo ha hecho en nombre de Dios.


# Publicado por: Carlos Caballero Jurado (Alicante)
viernes, 21 de abril de 2017

el que no quiere ver, no ve

El que no vea a Dios en las catedrales medievales, o en los logros de la Europa cristiana sobre el resto de las ´´civilizaciones´´ tampoco lo verá en un amanecer, una cascada o un grupo de caballos salvajes a galope... El que no lo quiera ver para sentirse autorizado a hacer lo que su santa libertad le de la gana, no lo verá ni aunque Él mismo se encarne en medio de nosotros, cure leprosos, resucite muertos, multiplique panes y peces o camine sobre el mar.

# Publicado por: Requiario (Madrid)
viernes, 21 de abril de 2017

variaciones intempestivas

Completamente de acuerdo, don Francisco. Yo también me abismo en las delicias polifónicas, policromáticas y plurilinges del arte cristiano, pero reconozcámoslo: en Europa el cristianismo es pasado, apenas presente y para nada futuro. Y menos con jerarcas como los actuales, empeñados en aggiornar lo eterno, en convertir el mysterium tremendum en terapia de grupo, junta de vecinos o pipiripao solidario. Desde que ese engendro comunistoide del ´´Pueblo de Dios´´ se convirtió en lugar común y consigna maoísta del Vaticano II, lo feo, lo vulgar y lo decadente son el pan nuestro de cada día. No creo que haya signo más evidente del Anticristo que este.
Hay verdades eternas; una de ellas: ´´kalós kai agathós´´. El credo que degrada la Belleza, degrada la Verdad y el Bien. Por eso la Iglesia tiene los siglos contados.
Una nueva Europa necesitaría un cristianismo transfigurado, pagano y bello, nacional y barroco, místico y sublime. No la ONG saducea de Roma.
Nunca lamentaremos bastante la derrota de los Staufen.

# Publicado por: sertorio (cáceres)
viernes, 21 de abril de 2017

Bach y demás compañeros mártires

Amigo ´´Derechón´´, sé muy bien que Bach era protestante, y piadoso, sobre todo en su etapa de Leipzig, por necesidades de oficio. En Weimar y Cohtn lo fue mucho menos. Lo que viene al caso es que era cristiano, como el gregoriano, el arte bizantino y el copto. En cuanto a Salinas, no se conserva música suya. Sólo la referencia de Fray Luis en su oda. Ciertos los bodrios arquitectónico-musicales de los últimos tiempos. Quizá por eso debamos asentarnos, cuidar y recordar todo lo bueno de nuestra polifonía, por ejemplo, de ´´cuando éramos los mejores´´, y nuestra larga tradición artística religiosa, que tantas toneladas de belleza tiene para cualquier persona no ya religiosa, sino mínimamente sensible, y el inmenso bien que esa belleza vista o escuchada hace a quienes la compartimos

# Publicado por: Francisco Núñez (Sevilla)
jueves, 20 de abril de 2017

A cambio...

Los lugares más importantes de cualquier ciudad son el Templo, el Mercado y el Burdel. Los podemitas quieren hacer del Templo, una asamblea, del Mercado una tenderete de negratas manteros, y del Burdel una oficina del Instituto de la Mujer.

# Publicado por: Derechón (Ciempozuelos)
jueves, 20 de abril de 2017

aggiornamento

Para empezar, Bach era protestante, y muy devoto; no le habría gustado nada que lo asociaran a la catolicidad.
Por otro, lo que el autor dice puede ser válido para la Iglesia de hace doscientos años; desde el Vaticano II, ese suicidio ecuménico, el arte y el catolicismo se han convertido en conceptos antagónicos: visite el lector cualquier parroquia construida por Fisac y adláteres o disfrute de monstruosidades como Torreciudad, Aránzazu, etc. por no hablar de las puñeteras guitarritas y el juntos como hermanos, o el pater elevando a la Sagrada Víctima de espaldas al altar.
En las iglesias ya no hay Vitoria ni Salinas, hay guitarritas, hay juntos como hermanos, hay pseudopicassos de baratillo. Ya no hay Palestrina, ya no hay Zurbaranes, ya no hay hermosos rituales en latín. Apenas queda la Semana Santa (y eso por devoción popular, que si fuera por el clero...). Por no quedar, no quedan ni fieles, salvo nuestras santas madres, y los curas se importan del Tercer Mundo.
Buscas en roma a Roma, ¡oh, peregrino!
y en Roma misma a Roma no la hallas:
cadáver son las que ostentó murallas,
y tumba de si propio el Aventino...
Pues eso.

# Publicado por: sertorio (cáceres)
jueves, 20 de abril de 2017

EL ARTE

La diferencia entre uno hombre medieval y uno contemporáneo que entran en un templo, es que el primero sentía allí la presencia de Dios y apreciaba el arte como algo orientado a Él, mientras el segundo sólo ve ya arte. Así se explica que nuestras catedrales hayan dejado de ser preferentemente lugares de oración y se llenen ya sólo de turistas, donde incluso se cobra la entrada por visitarlas.

# Publicado por: paulino (Madrid)
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