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    El Manifiesto. Periódico política y socialmente incorrecto

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TRIBUNA
Ahora el problema ya no es Cataluña: es España


Invocar la ley sólo vale si, llegado el caso, uno resuelve aplicarla. Pero denunciar al ladrón que te roba la cartera y no llamar a la policía es del género bobo. Rajoy ha quedado en la patética posición del tipo que ve que están violando a su madre y no se le ocurre otra cosa que llamar al abogado.
José Javier Esparza

12 de noviembre de 2014
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JOSÉ JAVIER ESPARZA


Es una evidencia que
 Artur Mas ha ganado. Sencillamente, porque ha conseguido lo que quería. Los separatistas nunca habían creído realmente posible un referéndum legal a la escocesa; el precedenteIbarreche era demasiado claro. Lo que Artur Mas buscaba era una puesta en escena lo suficientemente espectacular como para invocar ahí una legitimidad nueva, distinta de la constitucional española. Objetivamente, lo ha conseguido. ¿Sólo de cara a su parroquia? Claro, pero es que esa es la única que le importa.
Es igualmente evidente que el Gobierno Rajoy ha perdido. La táctica de invocar una y otra vez la letra de la ley ha resultado estúpida. Sencillamente: invocar la ley sólo vale si, llegado el caso, uno resuelve aplicarla. Pero denunciar al ladrón que te roba la cartera y no llamar a la policía es del género bobo. Por decirlo en términos desgarrados, Rajoy ha quedado en la patética posición del tipo que ve que están violando a su madre y no se le ocurre otra cosa que llamar al abogado. El Gobierno de España tiene a su disposición innumerables medios –militares, policiales, legales, políticos, económicos, etc.– para hacer que la ley se cumpla. Ha renunciado a hacerlo. Ha demostrado que es incapaz de defender la vigencia de la Constitución. Así ha perdido toda legitimidad de hecho.
Vale muy poco el argumento –muy habitual en el PP– de que “intervenir sólo habría servido para dar una satisfacción a los separatistas”. Vale muy poco porque es mentira. Intervenir habría servido para demostrar a toda la nación –separatistas incluidos– que hay una ley vigente y un poder dispuesto a hacerla cumplir. Es de primero de Políticas: en la práctica, sólo puede llamarse legítimo aquel poder que es capaz de proteger a sus súbditos, como decía Carl Schmitt. En términos de política moderna: un poder que no es capaz de aplicar la ley pierde toda legitimidad. Ese ha sido el caso de Rajoy.
Si pobre ha sido el papel del Gobierno, no menos miserable ha sido el de la oposición. Los socialistas, atenazados por sus complejos históricos y por una clamorosa ausencia de sentido del Estado, se han limitado a aplicar un sórdido guión de equidistancia: “no quiero una Cataluña independiente, pero es que Rajoy no sabe negociar”; “no quiero que haya referéndum, pero acuso a todos de no querer dialogar”, etc. ¿Y qué quiere exactamente el PSOE? No lo sabe. A juzgar por sus palabras, cualquier cosa menos defender la soberanía de la nación española frente a quienes intentan destruirla. Otros que han perdido legitimidad.
En conclusión, ante un desafío sin precedentes contra el Estado de Derecho, éste ha optado por esconder la cabeza debajo del ala. Ante un reto abierto a la unidad nacional, los grandes partidos y el propio Estado han sido incapaces de enarbolar la bandera –constitucional– de la “indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”. En vez de eso, se han mantenido en los peores tópicos del discurso de 1978, a saber: los separatistas son los únicos interlocutores válidos en sus regiones, hay que intentar contentar a quienes nunca se van a contentar y, por supuesto, invocar la idea de España es reaccionario e “involucionista”. Así nos va. 
Después del naufragio, la situación de hecho es esta: tenemos una comunidad autónoma en abierta rebeldía contra el Estado, tenemos un Estado que renuncia a defender su propia integridad y tenemos una nación –España– que ha visto cómo su ley es papel mojado porque no tiene a nadie que la proteja. Ahora el problema de Rajoy ya no es Cataluña, sino España: por no parecer duro ante los malos, se ha acabado agraviando a los buenos. No sólo este Gobierno, sino todas las instituciones del Estado se han mostrado incapaces de defender lo único que cabalmente justifica su poder: la soberanía nacional.
Y sin embargo, Rajoy, el Gobierno, el Estado, siguen teniéndolo todo en su mano para frenar esta sangría de legitimidad. ¿Enumeramos?
¿Armas legales? Todas. La Fiscalía puede y debe actuar. Todo el gobierno autonómico catalán, desde Artur Mas hasta el último de sus consejeros, pasando por innumerables cargos públicos, han incurrido en una clamorosa ilegalidad al ejecutar una acción suspendida por el Tribunal Constitucional. Incluso han vulnerado la propia ley catalana de consultas, como explicaba recientemente Carlos Jiménez Villarejo. Los delitos están previstos y las penas también. ¿A qué se espera? ¿Hay temor a que una acción demasiado expeditiva cree una “mala imagen”? ¿A quién? No hay peor imagen que la de un Gobierno cobarde. ¿Habrá conflicto? Es muy posible. Pero cuanto más se tarde en actuar, más grave será.
¿Armas económicas? También todas. La autonomía catalana es una ruina. Tiene una deuda de 60.000 millones de euros, se chupa más de un tercio del fondo de liquidez autonómica (6.480 millones, un 38% del total) y, aún así, gasta dinero a mansalva en actividades expresamente orientadas a la secesión, es decir, contrarias al interés general. Intervenir la administración de la comunidad autónoma en nombre del artículo 155 de la Constitución parece de libro. ¿Resulta demasiado fuerte? Pues bien, aplíquese entonces el sentido común y fiscalícese el gasto del gobierno catalán de manera que el dinero vaya a los servicios que son de su competencia, y no a sufragar el proyecto separatista o a gastos suntuarios como la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales, sufragada abundantemente por la Generalitat, cuya deuda es un auténtico escándalo (así como los 181 millones de euros gastados por el gobierno catalán en los últimos cinco años para domesticar a la prensa). ¿Hay algo más justo que exigir que el dinero entregado se gaste en beneficio de la sociedad?
A más largo plazo, es absolutamente imprescindible reinsertar a Cataluña en el conjunto de España. Ha de exigirse la aplicación de la ley en el derecho a recibir enseñanza en castellano. Ha de emplearse la radiotelevisión pública española para enviar mensajes de integración (¿para qué sirve, si no?). Ha de velarse por igualdad de derechos de los ciudadanos, hoy impunemente conculcada. Etcétera.
Existen, en fin, los instrumentos. ¿Por qué no emplearlos?
*
Todas estas consideraciones, naturalmente, sólo son válidas si los partidos mayoritarios, la Corona, la judicatura, los sindicatos, el poder económico, el Ejército y los poderes mediáticos, entre otros puntales del sistema, están de acuerdo en mantener la unidad de España tal y como la enuncia la vigente Constitución. Si unos u otros de estos poderes aspiraran a otros horizontes –por ejemplo, a una España neo-confederal sin más cohesión que el lazo formal de la Corona–, nada de lo expuesto valdría para nada. Pero si esto fuera así, si los poderes de la España actual tuvieran en mente una reforma de la Constitución, entonces habría que exigirles perentoriamente una cosa: que lo digan. Que tengan el valor de decir que la España que quieren no es la nación una e indisoluble, sino otra cosa. Y que el pueblo juzgue.

© La Gaceta


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COMENTARIOS
jueves, 13 de noviembre de 2014

Algún día...

Hombre, Portella, lo de la solución civil me parece correcto. Pero no porque tengan que defendernos de ellos, sino porque a esas gentes, por general, se los van llevando de oficio, en virtud de los méritos que van haciendo por aquí y por allá, sus chanchullos y sus cosas...¡No confundamos! ¡No enrede usted, que no son horas!

# Publicado por: José V. Pascual (Tenerife)
miércoles, 12 de noviembre de 2014

Ni siquiera para hacer de lo que son

A éste sistema democrático español (que hace aguas por todas partes) sólo le faltaba que el gobierno mostrase su inoperancia manifiesta. Ya lo ha mostrado. Como sé que, tanto el pueblo español como su gobierno, sea el que sea, si del ejercicio electoral democrático haya de salir; seguirá siendo errado e inoperante, proclamo a titulo personal y sin más pérdida de tiempo, el éxodo completo y sin excepción de ningún tipo, de toda persona afincada en España a otra tierra a determinar. Probablemente al primer meteorito que pase por aquí cerca y no vuelva otra vez hasta dentyro de un millón de años.

# Publicado por: Frido (Valencia)
miércoles, 12 de noviembre de 2014

Los cuatro reyes en abultada nómina que tiene España,de copas y oros todos,callan.

Toda la razón de nuevo Jose Javier.En España,por lo visto,la ley solo se aplica para algunos; otros tienen patente de corso.Saber que se va a prevaricar cediendo un colegio público para una consulta ilegal y no mandar policía a la puerta es una clara dejación de funciones.Y para el que habla de la Acorazada,dos cosas,la DAC fuer disuelta por ZPpara cear la unidad de bomberos más cara del mundo ,España no tiene ninguna división; la segunda,que se argumento es de cobardes,para las manifestaciones ilegales o los robos se manda a la policía o la G.Civil.La 2 República no mandó a los batallones de carros (el n 1 por cierto fue asesinado al completo dos años más tarde por los izquierdistas en la patio del Cuartel de la Montaña),sino a la G.Civil y los batallones del Ejército presentes en Cataluña.Curiosamente también la División Urgel fue disuelta y la mayoría de la G.C sacada de Cataluña,esta por Aznar en el marco de su peloteo a Jordi Pujol.Bono en su momento de ministro de Defensa quitó el lema de la Academia de Suboficiales´´A España servir hasta morir´´ por que molestaba a los independentistas.Los cobardes ahora dicen lo de ´´no va a mandar a la DAC´´ para seguir defendiendo la pusalimidad de unos presidentes que llevan dando alas al separatismo décadas y que,gracias a un PPSOE que solo piensa en el poder y sus corruptelas está destrozando España. ¿Y que dicen ante la ruptura de España los cuatro reyes que tenemos en abultada nómima? Si alguien les oye,me lo diga por favor.

# Publicado por: Abajo la corruptocracia 78-2014 (PAMPLONA)
miércoles, 12 de noviembre de 2014

Discrepando del discrepante

Mucho me alegra y harto me complace saber que Vuestra Merced no tiene necesidad de ser defendida por Gobierno alguno. El problema es que España sí tiene necesidad, y acuciante, de serlo.

(Se me ocurre, a raíz de la reflexiones de Vuestra Merced, que tengo un amigo según el cual es un grave yerro tratar de encontrar una solución política al conflicto. Según ese desventurado, ya no cabe ninguna solución política. Sólo civil. Como la Guardia del mismo nombre.)

# Publicado por: Javier Ruiz Portella (Madrid)
miércoles, 12 de noviembre de 2014

Discrepo

Toca discrepar con la primera parte del artículo. Yo necesito un gobierno que defienda mi seguridad y mi libertad. No necesito un gobierno que meta la acorazada Brunete en las Ramblas para defenderme de una patochada propagandista. De esa gente me defendieron el pasado domingo as 2/3 parte de los catalanes que ´´pasaron´´ del simulacro de referéndum como del teatro chino. Y me defenderá la Fiscalía del Estado (espero), exigiendo las responsabilidades legales que haya lugar por aquella fechoría. Yo no tengo la sensación de ser agredido por una turba de exaltados nacionalistas. Más bien me resultan molestos. Antipáticos. Por lo demás, muy de acuerdo con las medidas que expone José Javier para retomar en serio el ´´asunto catalán´´.

# Publicado por: José V. Pascual (Tenerife)
miércoles, 12 de noviembre de 2014

España

Muy bien el articulo del sr. Esparza, como casi siempre.El problemaesta ,después de en el separatismo, en el Gobierno central que no quiere o no es capaz de poner coto a los desmanes de los separatistas. Los asesores del sr. Rajoy no se como no le recuerdan la reciente historia de este país, por no existir un poder central fuerte y unido con el pueblo. Pueden llevarnos a un callejón sin salida. Un saludo en esta España maltrecha.

# Publicado por: norberto (zaragoza)
miércoles, 12 de noviembre de 2014

Poder

Me quedo con su frase: Solo es legitimo el poder que defiende a sus subditos.

En España tenemos un regimen, un gobierno, que no defiende a sus subditos.

Eso si, muy garantista con quien ataca , agrede a sus subditos.

Bye bye.

# Publicado por: Puig (Valencia )
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