Autor:

José Vicente Pascual

Un cementerio sin muertos

por José Vicente Pascual

Un cementerio vacío es el lugar más inútil del mundo. Y el más sobrecogedor. La representación de la muerte en puro concepto, representada pero no encarnada, como elemental recordatorio de nuestro sic transit, resulta de una lógica un poco cruel.

Muertes en el Jalouín madrileño.

La estupidez… mata

por José Vicente Pascual

Lo siento, de verdad, por las chicas que fallecieron, pero su destino estaba cantado: si diez mil memos se reúnen para hacer el memo en una fiesta mema organizada por unos memos... Pues eso: cantado.

Porno para mamás

por José Vicente Pascual

La ley de igualdad, la ley de paridad, la reforma del Código Penal sobre violencia "de género", el mismísimo Ministerio de Igualdad, la inefable Aído, la pizpireta Pajín, las listas electorales paritarias, la criminalización de cualquier actitud machista o "sexista", la obsesión por los derechos de las mujeres, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora... ya tanto y tanto más.

El buen mal ejemplo

por José Vicente Pascual

Nadie es absolutamente inútil. En el peor de los casos, siempre se puede servir de mal ejemplo. Conste que los malos ejemplos son más instructivos y muchísimo más aleccionadores que los buenos. El buen ejemplo suele resultar ñoño. El mal ejemplo, apasionante.

¿Nos hacemos un golpe de Estado o una peli de Almodóvar?

por José Vicente Pascual

Si un grupo de militares ocupa el Congreso, disuelve las Cortes e impone un gobierno provisional, eso es un golpe de Estado. Si unos miles o cientos de miles de personas "ocupan" (según reza la convocatoria original), o rodea el Congreso con intención de que los diputados dimitan, se disuelvan las Cortes y se abra un proceso constituyente, eso es un golpe de Estado. Da igual que los protagonistas sean civiles o militares, que vayan en tanque o en legítimo ejercicio del derecho de manifestación, que sean doscientos o dos millones.

No veo, no oigo..., apenas hablo

por José Vicente Pascual

No presto atención a los noticiarios de TV (total, lo que más me interesa es la predicción meteorológica, que nunca acierta ni tiene que ver con los nublos y frescos perennes de esta parte del mundo donde ahora habito); no escucho los informativos de la radio, no leo la prensa, ni digital ni en papel; cambio de canal si, zapea que zapea, encuentro una tertulia de esas en las que cuatro o cinco enteradillos hablan de la prima de riesgo.