Lo dice el ex director del Museo de Bagdad

“Lo que Irak necesita es un buen dictador”

Se llama Donny George y era el director del Museo Nacional de Bagdad. Se marchó de allí hace un año, cuando su hijo recibió un sobre con una bala dentro: era una amenaza de los islamistas. George y su familia se instalaron en Nueva York. Él pudo encontrar plaza de profesor en la Universidad de Stony Brook. Dice George que lo que Irak necesita ahora es un dictador: “pero uno bueno, no como Sadam Hussein”. Cree que no es este el momento de democratizarse. Sueña con volver a Bagdad y reabrir su Museo. Mientras tanto, escucha a Steve Wonder y piezas de jazz.

Compartir en:

AFP

En su pequeño despacho en la Universidad de Stony Brook, cerca de Nueva York, el antiguo director del Museo Nacional de Bagdad ha colgado en la pared la máxima de Martin Luther King que reza “la oscuridad no puede deshacer la oscuridad. Sólo lo puede hacer la luz.”

Siete meses después de su llegada a Estados Unidos, Donny George y su familia intentan reconstruir su vida, aunque su pensamiento sigue estando en Iraq.
Esta familia cristiana es de las pocas que se han beneficiado de una visa americana: sólo ciento treinta y tres iraquíes han sido admitidos en Estados Unidos el año 2007, según el departamento de Estado.

“Los Estados Unidos deberían ayudar a los refugiados iraquíes, en particular a los cristianos, atacados tanto por los sunitas como por los chiitas”, dice este arqueólogo en un inglés impecable, adquirido gracias a su padre, que trabajó para Gran Bretaña en Iraq.

Este hombre pequeño de cincuenta y seis años, de ojos fatigados y sonrisa dulce, cuenta que él y su familia se marcharon de Bagdad con urgencia en el 2006, con unas pocas maletas en las manos. La razón: la llegada de un sobre que contenía una bala destinada a su hijo de diecisiete años, acusado de blasfemo y de importunar a los jóvenes musulmanes.

Meses después dejó de ir al museo donde trabajaba, porque era demasiado peligroso y su autoridad en ese campo fue limitada por el ministerio de Turismo bajo la influencia del movimiento radical chiita de Moqtada Sadr.

“Lo principal es la seguridad”

Entonces, solicitado por Stony Brook, George desembarcó un día en un campus apacible de Long Island, cerca del mar, a dos horas de Nueva York. “Estoy contento” dice. “Lo principal es la seguridad. A lo demás nos adaptamos”. Su hijo acaba de sacar un diez en historia americana, su hija se ha matriculado en la escuela de medicina y el hermano mayor estudia artes gráficas.

“Me gustan mucho las gentes de por aquí”, continúa diciendo este iraquí enamorado del jazz y de Stevie Wonder. Su espíritu está lejos de su tierra, pero con Internet se mantiene informado. “Uno de mis estudiantes acaba de morir asesinado en Basora”, dice con los ojos llenos de lágrimas. “Había pedido la transferencia porque vivir en Bagdad es muy peligroso”. En su pared cuelga la foto de otro chico. A éste lo había matado un coche-trampa.

Según él, el museo de Bagdag ha perdido quince mil piezas, de las cuales cuatro mil han sido recuperadas, en Europa y Estados Unidos sobre todo. El número total de objetos desaparecidos en el país es la gran pregunta sin respuesta.

En Stony Brook, Donny George enseña arqueología, y una asignatura que trata sobre la ocupación americana en Iraq. “Muchos de mis estudiantes aquí creen que vivimos en tiendas de campaña. Yo les digo que tenemos una de las mejores orquestas sinfónicas del Medio Oriente, pintores y actores.”

En su clase la guerra en Iraq suscita opiniones diversas. El cree que aún no es el momento para retirar las tropas. “Estados Unidos tiene una gran responsabilidad; deben terminar su misión allí.”

Denuncia la debilidad del gobierno iraquí y las interferencias de los países vecinos, y cree que “Iraq necesita un buen dictador hoy día. No Saddam Hussein, sino una persona que piense en su pueblo. Ahora no es el momento de aprender a ser democráticos.”

Este hombre cree que la violencia tiene que terminar. “Aunque antes va a sufrir mucha gente” dice. Mientras tanto, sueña con el día en el que se reabrirá su museo: “En mi fantasía hay por lo menos mil invitados en el jardín y suena música iraquí y clásica.”

 

Todos los artículos de El Manifiesto se pueden reproducir libremente siempre que se indique su procedencia.

Compartir en:

¿Te ha gustado el artículo?

Su publicación ha sido posible gracias a la contribución generosa de nuestros lectores. Súmate también a ellos. ¡Une tu voz a El Manifiesto! Tu contribución, por mínima que sea, dará alas a la libertad.

Quiero colaborar