En Turquía, candidata a entrar en la UE

Una familia turca enterró viva a una hija de 16 años por salir con chicos

Compartir en:

 

 
 
 
 ¿Dónde reside el honor del hombre? ¿En él o en sus mujeres? Una parte muy considerable de la humanidad considera que las mujeres son las guardianas del honor de sus hombres y para cumplir con su misión deben someterse a ellos. Cuando no lo hacen, las reacciones pueden acabar en «crímenes de honor»: violaciones lapidaciones, acuchillamientos, mutilaciones… Quienes analizan estos asesinatos afirman que se dan en ambientes tribales y machistas más que religiosos, aunque también es cierto que los países donde se cometen más de ellos son los musulmanes. Lamentablemente, las comunidades musulmanas asentadas en Europa y Norteamérica han traído con ellas esta horrible costumbre. El último que hemos conocido ha ocurrido en Turquía.
 
Después de estar cuarenta días desaparecida, el cuerpo de Medine Memi fue encontrado el viernes 5 en el sudeste de Turquía. Lamuchacha, de 16 años, había sido maniatada y enterradaen un corral de gallinas. La autopsia ha revelado que la mujer fue enterrada viva y con plena conciencia.
 
El cuerpo pudo ser hallado gracias a las pistas de una persona anónima, posiblemente un miembro arrepentido de la familia o un vecino del pueblo. El padre y el abuelo de la víctima han sido enviados a prisión preventiva en espera de juicio, ambos acusados de asesinato. Según la prensa turca, el padre había dicho que la familia se sentía “desgraciada” porque la joven tuviese amigos masculinos, lo que indica que se trataría de un nuevo caso de crimen de honor.
 
os crímenes de honor no sólo ocurren en Pakistán, Bangladesh, Egipto o Turquía, sino que se han extendido a Occidente. En el Reino Unido, la policía calcula que una docena de mujeres es asesinada cada año por sus familiares debido a comportamientos deshonrosos como rechazar matrimonios concertados, no ponerse velo, trabajar fuera de casa o convertirse al cristianismo. Y en Suecia quienes los cometen suelen ser kurdos, acogidos en el país debido a su condición de minoría perseguida, pero que no están dispuestos a renunciar a sus costumbres bárbaras. Uno de los métodos más canallescos es quemar con ácido a las mujeres desobedientes.
 
En España no se conocen todavía «crímenes de honor», aunque los incidentes aumentan a medida que los marroquíes se convierten en la minoría inmigrante más numerosa en España. En julio de 2009, en Baracaldo, un marroquí borracho (sic) acuchilló a una hija suya porque salía con un chico español. Y recientemente un imán agredió, e incitó a varios de sus fieles a hacerlo también, a una marroquí que trabajaba en el Ayuntamiento del pueblo catalán en el que ambos viven; en este caso, la alcaldesa socialista de Cunit aconsejó a la mujer atacada que se fuese.

Todos los artículos de El Manifiesto se pueden reproducir libremente siempre que se indique su procedencia.

Compartir en:

¿Te ha gustado el artículo?

Su publicación ha sido posible gracias a la contribución generosa de nuestros lectores. Súmate también a ellos. ¡Une tu voz a El Manifiesto! Tu contribución, por mínima que sea, dará alas a la libertad.

Quiero colaborar