Los periódicos (pero El Manifiesto no es un periódico normal), no dicen, como siempre, nada de lo fundamental. Presentándolos de forma sumamente aséptica, dan desde luego los datos de la crisis más grave vivida por el capitalismo desde 1929; pero lo hacen hablando de los cientos de miles de millones de dólares volatizados… como si se hubieran esfumado por arte de birlibirloque; como si no hubieran ido a parar a ningún bolsillo y como si de todo ello no se impusiera sacar consecuencias tan drásticas como demoledoras.