Declaración oficial del papa Paco

"La seguridad personal de los migrantes pasa por encima de la seguridad nacional"


El actual Vicario de Cristo ha seguido defendiendo la necesidad de acoger con los brazos abiertos a los hermanos migrantes y refugiados, la seguridad de cuyas personas pasa manifiestamente por encima de la de los 15 muertos y 132 heridos de Barcelona.
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Cinco días después de la masacre islámica de Barcelona y con ocasión del Día Mundial del migrante y del refugiado (sic), Su Santidad el papa Paco (tanta campechana humildad bien le hace acreedor a tan familiar apelación) ha declarado que
“el principio de la centralidad de la persona obliga a que la seguridad personal de los migrantes pase siempre por encima de la seguridad nacional” (resic), según informa en Francia el periódico católico La Croix. O dicho en plata: el bien personal o individual (el bien de individuos que, además, han penetrado ilegalmente en la comunidad) es siempre superior al bien común, al bien de la comunidad. Si esto no es (amén de otras cosas) liberal-individualismo puro y duro, que venga Dios y lo vea.

Como no podía ser de otra forma en boca del actual Vicario de Cristo, el Sumo Pontífice ha seguido defendiendo la necesidad de acoger con los brazos abiertos a los hermanos migrantes y refugiados, la centralidad y seguridad de cuyas personas pasa manifiestamente por encima de la excentralidad e inseguridad de los 15 muertos y 132 heridos de Barcelona.

La angelical bondad que caracteriza al actual sucesor de Pedro le ha llevado asimismo a exigir que se acoja de forma “apropiada y digna” a los millones de reemplazantes cuyo mayoritario asentamiento acarreará también, además de nuestro reemplazamiento, el de quien se halla sentado en el solio pontificio.

Pero como el etnomasoquismo de nuestras indignas élites caracteriza también al indigno papa actual, no parece inquietarle para nada semejante posibilidad. Antes al contrario, advierte firmemente contra “las expulsiones colectivas y arbitrarias [que] no constituyen una adecuada solución”, al tiempo que aboga por que esta acogida “apropiada y digna” de las masas del Tercer Mundo se realice simplificando la concesión de visados humanitarios, así como mediante la reagrupación familiar, la cual debe extenderse, precisa el papa Paco, hasta “los abuelos, hermanos y hermanas y nietos”. Y si no incluye a los primos en primero, segundo y tercer grado, ello se debe seguramente a que dicha inclusión es innecesaria, toda vez que en la mayoría de los casos los tales primos ya habrán llegado solitos y sin necesidad de reagrupación a Europa.

J. R. P.

Aún quedan, sin embargo, católicos dignos de este nombre. Ver aquí.