''¿Le interesa este artículo?
¡A sus amigos también!
Mándeselo. (Click aquí.)''

Cerrar
 
Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
 Háganos su página de inicio

 Añadir a favoritos
  

    El Manifiesto. Periódico política y socialmente incorrecto

Hemeroteca 

Quiénes somos 

Contactar 
Sábado, 22 de julio de 2017 
  SECCIONES     REVISTA EN PAPEL El Manifiesto: Todos los números   Director: Javier R. Portella  
En 1958 daba risa el islamismo
Ver más
Lo que somos. Lo que nos mueve

Javier Ruiz Portella

ALAIN DE BENOIST
La política, la moral y la moralina

FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ
El hombre sin atributos

SERTORIO
Muerte de un poeta
Hazte amigo de elmanifiesto.com en Facebook
 Editar un libro
 Autoedición de libros
 Revistas Baratas
 Quiero publicar un libro
TRIBUNA
"El engeniosu jidalgu don Quijoti la Mancha"


"Nun puiblu la Mancha´l cuyu nombratu nu sinciu alcordami, nu jaz muchu tiempu que vivía un jidalgu de los de lanza´n astilliru, adarga antiga, rucín esgalaciáu y galgu correor."
Jesús Laínz

5 de julio de 2017
Comparte esta noticia en FacebookComparte esta noticia en TwitterAñadir a YahooRSS Imprimir esta noticia
Enviar a amigos

JESÚS LAÍNZ

Con estas celebérrimas palabras comienza la flamante edición de la inmortal novela cervantina en una sedicente traducción al cántabru. Sedicente, efectivamente, porque nada se puede traducir a una lengua que no existe, salvo que uno sea un constructor de lenguas de laboratorio con vocación de universales, como Zamenhof, o un genio de la literatura de ficción, como Tolkien. Pero con la diferencia de que a ninguno de los dos se le ocurrió reclamar para el esperanto y el sindarín la categoría de lenguas previamente existentes que ellos habrían recuperado.

Pero en el caso del tal cántabru estamos ante una pura y simple alucinación. Porque en Cantabria todo el mundo habla español. Y porque localismos hay por todas partes, tanto en Cantabria como en cualquier otra parte de España (el que suscribe, raquero acreditado, sube cuestas pindias y se da coles en la playa como todos sus paisanos). Y tanto en la lengua española como en cualquier otra lengua del mundo. Y junto a los localismos están los acentos y pronunciaciones peculiares, fenómeno igualmente universal. Pero no hay más tela que cortar, y mucho menos aún lengua alguna de la que hablar. Pues, evidentemente, esa lengua inexistente no la habla nadie, ni el más analfabeto de los paisanos en el más alejado rincón de las verdes montañas de Cantabria. Por no hablarla, no la hablan ni los que han hecho el inútil esfuerzo de inventársela para poder pasar por traductores. ¿De verdad alguien se cree que, gracias a esta traducción, algún ciudadano cántabro por fin va a poder leer el Quijote en una lengua comprensible?

La cosa no es de hoy, evidentemente. Hace ahora exactamente veinte años, en junio de 1997, el egregio lingüista Emilio Alarcos pronunció en el Ateneo de Santander una conferencia titulada El porvenir de nuestro idioma. Durante el coloquio posterior, uno de los asistentes le manifestó su preocupación, no por el porvenir de la lengua española, sino por el del cántabru. El académico respondió con brevedad:

–Disculpe que no responda a su pregunta. No he venido aquí a hablar de bobadas.

Por algún tipo de maldición que nos ha caído, en esta España enferma de aldeanismo siempre acaba abriéndose un hueco para que algunos, tan disparatados como espabilados, logren engañar a los incautos y, de paso, incluso hacer algún negociete. Pues el éxito político de los separatismos vasco y catalán, fruto en buena medida de la instrumentalización política de las lenguas regionales, ha provocado la envidia de muchos. Y no sólo de los ansiosos de separatismo para sus regiones, sino también de los partidos considerados de ámbito nacional. Porque no se olvide que los principales culpables de la extensión de la peste aldeanista por toda España han sido el PSOE y el PP.

El que los separatistas continúen anclados en decimonónicas ensoñaciones sobre espíritus del pueblo encarnados en las lenguas y sigan construyendo sus ficticias nacioncitas a golpe de delirios palabreros no deja de responder a cierta lógica. Pero, como setas en otoño, han brotado por toda España quienes están dispuestos a imitar sus neurosis, provenientes, casi sin excepción, de la izquierda más fanática, gritona e iletrada.

En las regiones en las que se habla una segunda lengua la cosa está fácil: sólo han de convencer a los crédulos de que la existencia de dichas lenguas les obliga a dejar de ser españoles y a reclamar la secesión respecto de un país tan diferente, tan ajeno, tan enemigo, de alma tan alejada de la suya, que tiene por sola lengua la de Cervantes. Pero en las pobres regiones que han tenido la mala suerte de ser monolingües la cosa se pone cuesta arriba para jugar a Babel, aunque nunca tanto como para desanimar a nuestros aprendices de nacionalistas, nacidos de la abracadabrante hibridación entre el más desarraigado internacionalismo y el más arqueológico etnicismo.

Y así, en casi todas las regiones –falta, de momento, Madrid, aunque algún farfullo acabará encontrándose–, políticos e intelectuales de asombrosa mediocridad llevan cuatro décadas avanzando, jubilosos, por la senda del desenterramiento o de la síntesis de laboratorio de todo tipo de fablas y parlas, cuando no fosilizadas directamente inventadas, como el cántabru que nos ocupa. Y no sólo para editar libros grotescos sino también, lo que es mucho más grave, para acabar metiendo esas neojergas en las aulas.

Esta tendencia coincide en el tiempo y el espacio no sólo con la eliminación de las lenguas clásicas, también con la progresiva reducción del estudio de la lengua, la literatura y las humanidades en general, esas peligrosas materias que enseñan a pensar. El interés por vocabularios rurales, reales o imaginados, contrasta con el creciente desinterés por la gran literatura de toda lengua y época, fenómeno intensamente promovido por nuestros gobernantes mediante el paulatino vaciamiento de la enseñanza desde hace décadas.

En Expaña, país gravemente aquejado de lo que Freud definiera como narcisismo de las pequeñas diferencias, sólo tiene cabida lo estrecho, lo bajo, lo miope, lo microscópico, lo mezquino, lo ridículo. Mientras tanto, en el resto de Europa y del mundo la Historia con mayúsculas, tremenda e inmisericorde como siempre, continúa avanzando con paso estruendoso. Y nos pasará por encima mientras aquí seguimos haciendo mamarrachadas.

© Libertad Digital


¿Te ha gustado el artículo?
¡Dilo en tus redes sociales! ¡Ayuda a promover El Manifiesto!

Comparte esta noticia en Facebook  Comparte esta noticia en Twitter  
  Enviar a Meneamé


COMENTARIOS
lunes, 10 de julio de 2017

divide y venceras

El plan de implantación de el ingles como lengua mundial sigue avanzando; primera fase dividir y desarticular las lenguas rivales, y qué duda cabe que la de Cervantes es la que más oposición puede hacer ante el objetivo masónico. Y como siempre, los traidores españoles haciéndoles el juego a los enemigos por unas cuantas monedas de cobre.

Como era eso: TesisEspañol, AntítesisLengua regional; sintesisInglés

# Publicado por: Requiario (Madrid)
miércoles, 05 de julio de 2017

La revolución subnormal

Aquí no cabe un tonto más.
Somos la vanguardia del planeta en promoción de tarados lingísticos y cernícalos de campanario. Al lado de esta plebe, Pepete Gálvez fue Bismarck.
Así nos luce el pelo de la dehesa gracias a las autonomías: grafómanos de aldea, verracos literatos, intelectuales unicejos de boina calá y relente de bellota
¡Joder, qué tropa!
Mientras, nuestra verdadera identidad, la española, pisoteada día a día.
España no es un país, es un frenopático... para picar billete y nacionalizarse en las islas Fiyi.

# Publicado por: sertorio (cáceres)
  AÑADIR UN COMENTARIO  
  Nombre:  
  Localidad:  
  E-mail (*):  
  Clave (*):
Para mandar comentarios, es necesario estar registrado, si no lo está pulse aquí
Si ha olvidado su clave, pulse aquí
 
  Titulo:  
  Comentario:
* La extensión máxima de los comentarios es de 1.500 caracteres. La página está destinada a efectuar comentarios puntuales y no a desarrollar largos artículos que nadie ha solicitado.
 
 
Por favor rellene el siguiente campo con las letras y números que aparecen en la imagen de su izquierda
 
  * El e-mail nunca será visible  
      
  CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Los comentarios del website Elmanifiesto.com tienen caracter divulgativo e informativo y pretenden poner a disposición de cualquier persona la posibilidad de dar su opinión sobre las noticias y los reportajes publicados. No obstante, es preciso puntualizar lo siguiente:
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de Elmanifiesto.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Elmanifiesto.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.
 
Otros artículos de Jesús Laínz
Ríos de sangre
El mito de la España de las Tres Culturas
Homo calambrensis
Violación por tradición
Los de Euskal Telebista tienen razón
Los vascos en el 98: lo que nunca se recuerda
El Gran Macho Blanco
La palabra que empieza por ene y otras inquisiciones
Jalogüín
El hombre que fue Chesterton
Los bárbaros somos nosotros
La Virgen María es lesbiana y separatista
El potito demagógico
300 años
Dejen a los niños en paz
¡Fora Don Quixot!
Yo te bautizo Terminator
Demasiado amor
La peste española
Nuestro caballo de Troya
Cataluña era la región más patriótica de España en el siglo XIX
Contra la tontería
Catalonia is not Scotland
¿Por qué puede caer España?
Allons, enfants de la Catalogne!
¿España contra Cataluña?
Francia y Cataluña, historia y disparate
De la Cruzada a la Estelada
El chantaje independentista
Un libro fuera de lo común: esclavos, abstenerse
La "libertad de costumbres", esa lacra de la modernidad
Darse de baja del boletín
Ir a Portada
Páginas culturales
1 Philippe Muray y la demolición del progresismo (y II)
2 La carga de los tres reyes
3 Vuestro 18 de Julio
4 SERTORIO
Muerte de un poeta
5 ALAIN DE BENOIST
La política, la moral y la moralina



Revistas Baratas


http://www.elmanifiesto.com | Aviso Legal | Política de Privacidad | Quiénes somos | Contactar |