''¿Le interesa este artículo?
¡A sus amigos también!
Mándeselo. (Click aquí.)''

Cerrar
 
Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
 Háganos su página de inicio

 Añadir a favoritos
  

    El Manifiesto. Periódico política y socialmente incorrecto

Hemeroteca 

Quiénes somos 

Contactar 
Domingo, 23 de abril de 2017 
  SECCIONES     REVISTA EN PAPEL El Manifiesto: Todos los números   Director: Javier R. Portella  
El «calendaria» feminista de 2017: «Enera, febrera, marza...»
Ver más
Lo que somos. Lo que nos mueve

Javier Ruiz Portella

FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ
La guerra de las Galias

FRANCISCO NÚÑEZ ROLDÁN
¿A cambio de qué?

JESÚS J. SEBASTIÁN
La(s) Nueva(s) Derecha(s) y el movimiento identitario (I)
 
De "Bienvenido, Mister Marshall" a "Bienvenido, Mister Trump"
Hazte amigo de elmanifiesto.com en Facebook
 Autoedición de libros
 Revistas Baratas
 Publicar una novela
 Cursos de Atención al Cliente
 Quiero publicar un libro
TRIBUNA
Renace la identidad europea. Se espantan los apátridas


Empiezan a quebrarse las insustanciales pero férreas cadenas con que los hombres han intentado asirse a la nada. Mientras empiezan a soltarse las cadenas, empieza también a cundir el miedo entre los creadores y beneficiarios del asidero.
Javier R. Portella

6 de abril de 2017
Comparte esta noticia en FacebookComparte esta noticia en TwitterAñadir a YahooRSS Imprimir esta noticia
Enviar a amigos

JAVIER R. PORTELLA

Nace un nuevo y gran periódico articulado «sobre el concepto del fin de la etapa histórica de la modernidad y del fracaso de los modelos derivados de ella (liberalismo, capitalismo, socialismo, marxismo, socialdemocracia, fascismo…). Ante la quiebra generalizada de referentes, Posmodernia quiere dar luz a un pensamiento nuevo que dé respuesta a los problemas, incertidumbres e inquietudes del presente».
Saludamos con toda nuestra simpatía a los amigos de Posmodernia al tiempo que reproducimos el artículo que Javier R. Portella acaba de publicar en el nuevo digital.


Se les empieza a notar inquietos, hasta con miedo, la verdad, a quienes hoy dominan el mundo. No sólo a quienes lo hacen con la fuerza del dinero o del poder político. También a quienes lo dominan impregnándolo todo de un «espíritu» cuyo materialismo es la negación misma de cualquier aliento espiritual: periodistas, burócratas, eurócratas… Tanto ellos como quienes los siguen llevan años bañando y bañándonos en la gran delicuescencia en la que el individualismo, el atomismo y su gregarismo hacen que se diluyan los pueblos, se licúen los arraigos, se descompongan los ideales, se disuelvan las identidades (¡hasta las sexuales!…) al tiempo que llega el último hombre, sonríe, hace un guiño y dice —decía Nietzsche— que es feliz.
Felices eran nuestras élites (dejémoslo en pseudoélites: esa gente no tiene otra excelencia que la de la pasta) y felices siguen siendo aún; pero la inquietud se adueña de ellas (y de sus seguidores) cuando ven el reguero de pólvora que no logran detener mientras va extendiéndose cada vez más.
Está claro, el renacer de los pueblos y lo que ello implica: arraigarse en la historia, enfrentarse a la disolución de las identidades nacionales y culturales; combatir asimismo las necedades de lo políticamente correcto, sin olvidar la fealdad del mundo (la de los monstruos urbanos, la de la naturaleza degradada y la de un «arte contemporáneo» cuyas obras pretenden que lo feo es bello); rebelarse, en suma, contra la vulgaridad de un orden vil y gris que ignora lo grande y desprecia lo noble: todo ello lo tenemos ya ahí, pujando con fuerza por afirmarse, por triunfar. Pero la partida aún está lejos de haber sido ganada. Nos encontramos hoy mismo en una especie de terreno de nadie, en una de esas encrucijadas en las que un mundo viejo ya no se sostiene, se tambalea, bastaría casi con darle un empujón…, pero ningún mundo nuevo está ya ahí, presto a dárselo.
¿Un mundo nuevo?
Sí, de eso exactamente se trata: de que se configure en el mundo todo un nuevo espíritu. No se trata sólo de cambiar determinadas (y nefastas) políticas. Bienvenidos sean los cambios de gobierno. Pero de lo que se trata no es de cambiar de gobierno. Se trata de cambiar de mundo, de acabar con ese orden caduco al que cabe calificar con un término compuesto: el orden (el desorden, en realidad) liberal-libertario. Dos son, en efecto, sus componentes, como dos son los grandes frentes en los que se despliega el combate.
Por un lado, el frente liberal o, más exactamente, liberal-capitalista: ese capitalismo liberal (o socialdemócrata, si se prefiere: tanto monta, monta tanto…) que parecía haber alcanzado una especie de generalizado Reino de Jauja durante las décadas de gran bonanza económica que siguieron al término de la II Guerra Mundial. Pero el Reino de Jauja se acabó. Sobre todo desde que, allá por 2008, se inició la Crisis que estremeció los cimientos del sistema financiero-bancario internacional, se ha venido abajo todo aquel ensueño que, aumentando las migajas caídas de la mesa de los más opulentos, hacía creer a sus receptores que también el ámbito económico era terreno en el que plasmar el ideal igualitario que subyace en la concepción moderna del mundo.
Derrumbados aquellos señuelos, despertados de aquellos sueños, es entonces cuando se han ido abriendo los ojos de los receptores de las migajas. Sumidos éstos, no en la pobreza, es cierto, pero sí en la precariedad, es lógico que hayan acabado poniendo en la picota al Sistema: a ese neoliberalismo que ha dejado de ser, en cuanto a lo fundamental, capitalismo industrial productor de bienes (lo que de él queda traslada sus factorías a lejanos enclaves de trabajo casi esclavo) para pasar a ser mero productor de viento —y de ganancias para sus emisores. El viejo capitalismo industrial se ha convertido en ese alucinado tinglado especulativo-financiero por cuyos remolinos revolotean y se cruzan a diario, de un extremo a otro del planeta, miles de millones de divisas, bonos y acciones no sustentados en nada: ni en cosas ni en trabajo.
Pero la pauperización de las clases populares a la que conducen la especulación y la globalización no lo explica todo. Queda el otro ámbito, el otro frente: íntimamente ligado al económico, pero distinto también. Queda el ámbito liberal-libertario. Queda el nihilismo que destila su nada por los poros de un cuerpo social concebido… como un no-cuerpo, precisamente: como lo radicalmente opuesto a un todo orgánico. Queda, en una palabra, la concepción de lo que hoy llamamos «sociedad» (en otros tiempos se la denominaba «polis») como la apelmazada, masiva suma de átomos tan individuales como gregarios.
Y queda todo lo que de ello se deriva. Quedan las mil disoluciones de un mundo en el que, sin entidad ni arraigo, todo —recordábamos antes— se hace líquido, delicuescente: desde la desintegración de la identidad sexual cuya expresión última es la ideología denominada «de género», hasta la disolución mayor: la de la identidad colectiva de los hombres que por primera vez en la historia se convierten en apátridas voluntarios.
Los apátridas voluntarios
Queda también lo que, a su vez, se deriva de ello. ¿Cómo los apátridas para quienes da exactamente igual ser de Europa, África, Asia, América o Arabia, no iban a dar la bienvenida (Welcome Refugees!) a las muchedumbres de una invasión migratoria que las oligarquías atraen por obvias razones económicas, y que, si no se corta, acabará con la identidad cultural de Europa?
Carecer de identidad significa no saber ni quién es uno ni quiénes somos todos. Ocurre, sin embargo, que «nadie —subraya José Javier Esparza— puede vivir sin saber quién es, y menos pensando que es un miserable»: como miserable es —pretenden los apátridas— el pasado de los pueblos otrora grandes y poderosos que van hoy dándose compungidos golpes en el pecho, maldiciendo y arrepintiéndose por sus glorias de ayer.
Nadie puede vivir sin identidad —aún menos escupiendo sobre ella. Cabe intentarlo, es cierto —nuestros tiempos lo prueban—, pero a la larga no es posible. Y como no lo es, empiezan ya a quebrarse las insustanciales pero férreas cadenas con que los hombres —esos locos, esos desventurados— han intentado asirse a la nada.
Mientras empiezan a soltarse las cadenas, empieza también a cundir el miedo entre los creadores y beneficiarios del asidero.


¿Te ha gustado el artículo?
¡Dilo en tus redes sociales! ¡Ayuda a promover El Manifiesto!

Comparte esta noticia en Facebook  Comparte esta noticia en Twitter  
  Enviar a Meneamé


COMENTARIOS
viernes, 07 de abril de 2017

Todo lo que necesitas es parecer burgués

POSMODERNIA/ISMO socialdemocracianeoliberalismoprogresía relativismo na de na.
METAMODERNISMO verdad libertad

# Publicado por: el blues (Madriz)
jueves, 06 de abril de 2017

Y además

Se olvida la base filosófica en que se asienta este nihilismo liberal-libertario: negación de la metafísica, pensamiento ´´débil´´, relativismo, culto a la ´´diferencia´´... todo un programa de allanamiento cerebral. Pero si, parece que los tiempos están cambiando. 70 años de orden liberal-mundialista ya no dan para más.

# Publicado por: miguel (madrid)
jueves, 06 de abril de 2017

¡Progres!

Derechón, un apunte genial el de tu vulvocracia. Ya lo decían Shopenhauer y Nietzsche. Pero el enemigo principal de Europa son los progres (enla cultura), y los socialdemócratas (en la política). AS por ellos sin piedad, a su cuello, hasta exterminar al último!

# Publicado por: Pedro ortigosa goñi (cirauqui)
jueves, 06 de abril de 2017

El ocaso de la vulvocracia

Lo que está propiciando todo el derrumbe de lo apátrida y del nihilismo a marchas forzadas es el derrumbe de la vulvocracia en la que vivimos desde 1968. En 1968 se liquidó (por enésima vez) al Dios cristiano y esta vez no fue sustituido por la Diosa Razón sino por Diosa, a secas. La Mujer ha sido Dios para los europeos y eurodescendientes desde 1968. A principios de los años 2000, Diosa (encarnada esta vez en Laetitia Casta) le ordenó a los galos que no votaran a Le Pen. Y los siervos obedecieron. Esta vez, al parecer, han surgido millones y millones de ´´ateos´´ en USA, que han votado a Trump, lo cual ha llevado al gran berrinche en la Iglesia de Diosa. Ahora viene el voto de los nuevos ´´ateos´´ franceses. A ver que pasa. La Iglesia de Diosa pondrá el grito en el cielo, claro. Lo que han demostrado estos 50 años de vulvocracia es que la Mujer no es ni siquiera telúrica (como le concedían hasta los más tremendos misóginos). La Mujer es la nada más absoluta, al igual que el judío. Weininger tenía razón. Conveniente reconducida por el varón, puede llegar a ser algo.

# Publicado por: Derechón (Ciempo)
  AÑADIR UN COMENTARIO  
  Nombre:  
  Localidad:  
  E-mail (*):  
  Clave (*):
Para mandar comentarios, es necesario estar registrado, si no lo está pulse aquí
Si ha olvidado su clave, pulse aquí
 
  Titulo:  
  Comentario:
* La extensión máxima de los comentarios es de 1.500 caracteres. La página está destinada a efectuar comentarios puntuales y no a desarrollar largos artículos que nadie ha solicitado.
 
 
Por favor rellene el siguiente campo con las letras y números que aparecen en la imagen de su izquierda
 
  * El e-mail nunca será visible  
      
  CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Los comentarios del website Elmanifiesto.com tienen caracter divulgativo e informativo y pretenden poner a disposición de cualquier persona la posibilidad de dar su opinión sobre las noticias y los reportajes publicados. No obstante, es preciso puntualizar lo siguiente:
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de Elmanifiesto.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Elmanifiesto.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.
 
Otros artículos de Javier R. Portella
De "Bienvenido, Mister Marshall" a "Bienvenido, Mister Trump"
Un fantasma recorre Europa: el populismo identitario
El autobús, el pene y la vulva
¿Existe un populismo de izquierdas? El caso de Podemos
Las provocaciones a la Trump… y a la friki-facha
Los tiempos cambian
«Fidel Castro is dead!» (Donald Trump)
Napoleón, el comunismo y Donald Trump
Contra la plebe alta y la plebe baja
Las feministas islamistas
Los bonachones escupen sobre la muerte de un torero
Ganó el Brexit. Ganó Europa: la verdadera
La disidencia a través de la belleza
Europa: nuestra patria carnal
La gran biografía de Wiesenthal sobre Rilke
Ada Colau sigue combatiendo al monstruo turístico
El fascismo y la libertad
La papilla electoral
José Antonio Primo de Rivera: el político que amaba la poesía
La mayor de las Casualidades
¿Alcaldes rojos?
Asciende Podemos. ¿Peligra el Sistema?
El mayor delito de Rodrigo Rato no es el que se cree
Semana Santa: cuando se entremezcla lo pagano y lo cristiano
Nuestras «élites» alientan la infamia del «arte» oficial
«Dios ha muerto», pero los dioses renacen
El que dice "Patria" con orgullo también dice lo que dicen los pro etarras que con él están
"Podemos" no puede con lo sagrado
¿Un islam bueno… y otro malo?
Marine Le Pen echa un cable a Podemos y a Syriza
Los globalizadores mundialistas, peores que los nacionalistas patrioteros
Plebe rica y plebe pobre
Hungría: una gran revolución conservadora en marcha
"¿Qué dicen de nosotros en Madrit?"
Hace hoy 25 años caía el Muro. Caía el comunismo
¡A la cárcel los piropeadores!
Debate sobre paganismo y cristianismo
Un 90% de franceses aprueban la eutanasia
Felipe VI, primer rey laico-republicano de la Cristiandad
Aún existen los Pirineos
Dos preguntas decisivas. Sin responderlas, nada podrá cambiar jamás
El Proyecto de un mundo nuevo
De las Tablas de la Ley a las tablets de la modernidad
No, no ha muerto
Segunda carta a una amiga a quien el capitalismo no le parece nada mal
"Cásate y sé sumisa"
Carta a una amiga a quien el capitalismo no le parece nada mal
Cartas para explicar qué diablos buscamos en El Manifiesto
«Ha vuelto»
Quieren obligar a Grecia a vender nuestro patrimonio artístico
Darse de baja del boletín
Ir a Portada
Páginas culturales
Lejos de Itaca
¿Madre no hay más que una?
José Vicente Pascual
1 JESÚS J. SEBASTIÁN
La(s) Nueva(s) Derecha(s) y el movimiento identitario (I)
2 FRANCISCO NÚÑEZ ROLDÁN
¿A cambio de qué?
3 Los nuevos reaccionarios
4 ¿Rusia o América? Metapolítica de dos mundos aparte
5 FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ
La guerra de las Galias



Revistas Baratas


http://www.elmanifiesto.com | Aviso Legal | Política de Privacidad | Quiénes somos | Contactar |