''¿Le interesa este artículo?
¡A sus amigos también!
Mándeselo. (Click aquí.)''

Cerrar
 
Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
 Háganos su página de inicio

 Añadir a favoritos
  

    El Manifiesto. Periódico política y socialmente incorrecto

Hemeroteca 

Quiénes somos 

Contactar 
Lunes, 24 de abril de 2017 
  SECCIONES     REVISTA EN PAPEL El Manifiesto: Todos los números   Director: Javier R. Portella  
El «calendaria» feminista de 2017: «Enera, febrera, marza...»
Ver más
Lo que somos. Lo que nos mueve

Javier Ruiz Portella

FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ
La guerra de las Galias

FRANCISCO NÚÑEZ ROLDÁN
¿A cambio de qué?

JESÚS J. SEBASTIÁN
La(s) Nueva(s) Derecha(s) y el movimiento identitario (I)

JAVIER R. PORTELLA
De "Bienvenido, Mister Marshall" a "Bienvenido, Mister Trump"
Hazte amigo de elmanifiesto.com en Facebook
 Autoedición de libros
 Revistas Baratas
 Publicar una novela
 Cursos de Atención al Cliente
 Quiero publicar un libro
TRIBUNA
Borges y la irreverencia argentina


El latinoamericanismo es un universalismo más para extrañarnos a nosotros de nosotros mismos por el nombre.
Alberto Buela

25 de noviembre de 2016
Comparte esta noticia en FacebookComparte esta noticia en TwitterAñadir a YahooRSS Imprimir esta noticia
Enviar a amigos

ALBERTO BUELA


A los criollos les quiero hablar: a los hombres que en estas tierras se sienten vivir y morir, no a los que creen que el sol y la luna están en Europa. Tierra de desterrados natos es ésta, de nostalgiosos de lo lejano y lo ajeno: ellos son los gringos de veras, autorícelo o no su sangre, y con ellos no va mi pluma. Quiero conversar con los otros, con los muchachos querencieros y nuestros que no le achican la realidá a este país.”[1]
Así comienza Jorge Luis Borges su primer libro El tamaño de mi esperanza,de 1927. Después borró con el codo lo que escribió con la mano, pero como dijo Poncio Pilatos: lo escrito, escrito está.
El rescate y exaltación de lo criollo es la primera de nuestras pautas culturales, si es que pretendemos pensar con cabeza propia. Porque nosotros no somos ni tan europeos ni tan indios. Y eso expresa el término criollo, la simbiosis de dos cosmovisiones, la arribeña y la local, en una tercera con rasgos propios.
El criollo en todas sus expresiones: como gaucho, huaso, montubio, llanero, jíbaro, cholo, pila, charro, ladino, cowboy, etc., es el hombre original y originario que América ha dado al mundo. Nosotros somos el pueblo originario de América, mientras que los indios, mal llamados aborígenes- porque ellos también fueron inmigrantes en América- no fecundaron el continente sino, en el mejor de los casos vivieron una vida pegada a la naturaleza.
La inventiva es nuestra, la creación nos corresponde por derecho propio.
Y Borges de esto se da cuenta. Lo mismo que cuando nos habla de con qué nombre debemos designarnos y repite lo mismo que afirmó Joseph de Maistre para los europeos: he visto polacos, franceses, italianos, alemanes, españoles pero nunca un europeo… he visto colombianos, argentinos, mejicanos, brasileños pero nunca un latinoamericano.
El latinoamericanismo es un universalismo más para extrañarnos a nosotros de nosotros mismos por el nombre. Nosotros somos hispanocriollos, somos eurindios como decía Ricardo Rojas, somos simplemente americanos como decían San Martín y Bolivar, somos iberoamericanos como afirman los brasileños, pero nunca latinoamericanos. Categoría inventada por los franceses para curarse en salud y así poder intervenir en un continente que nunca les perteneció. Categoría luego usada por los norteamericanos para definirnos como latinos, y más tarde por la Iglesia y también por el marxismo y el progresismo actual. Esta guerra semántica la tenemos que dar porque nos bastardean con un nombre falso de toda falsedad. Ya lo dijo el gran poeta Leopoldo Marechal: no olvides que un nombre indica un destino. ¿Qué destino tenemos nosotros como latinos? Ninguno, porque lo latino no tiene ningún marco de pertenencia que no sea el Lacio. Es por ello que ningún italiano o descendiente de italianos, que se precie de tal, se denomina latino, salvo los que provienen del Lacio. Ellos se dicen napolitanos, calabreses, sicilianos, genoveces, piamonteses, pero nunca latinos.
En cuanto a la impronta argentina Borges ha sostenido que nosotros como los judíos, que actúan dentro de la cultura occidental pero no se sienten atados a ninguna devoción por ella, podemos manejar los tópicos europeos sin supervisiones ni preconceptos y con irreverencia, y allí radica nuestra fuerza y nuestra ubicación en el mundo.
La irreverencia argentina, para muchos fanfarronería o egolatría, es lo mejor que podemos dar y donde está anclada nuestra creatividad.
Ni que decir de la falsa tesis del mejicano Carlos Fuentes que nosotros venimos de los barcos y ellos de los aztecas. Buenos Aires fue fundada dos veces por Pedro de Mendoza la primera en 1536, que nos dejó los caballos y por Juan de Garay la segunda en 1580 donde hubo once españoles y cuarenta y cinco criollos, hijos de la tierra, entre los que se destacó nuestro lejano pariente Lázaro de Venialvo, quien encabezó, en el mismo año, la revolución de los mancebos que obligó a los españoles a retirarse de la ciudad. El viejo Lázaro fue derrotado y terminó descuartizado.
Por estas cosas, y otras muchas, es por lo que afirma Borges que Buenos Aires no es una ciudad, es un país.


[1] Borges, José Luis: El tamaño de mi esperanza, Delbolsillo, Buenos Aires, 2012, p.13

¿Te ha gustado el artículo?
¡Dilo en tus redes sociales! ¡Ayuda a promover El Manifiesto!

Comparte esta noticia en Facebook  Comparte esta noticia en Twitter  
  Enviar a Meneamé


COMENTARIOS
sábado, 26 de noviembre de 2016

la ´´i´´ que falta

Joseph de Maistre, saboyano (1753 - 1821), con ´´i´´ intermedia; error de imprenta, en estos casos, suele confundirse con ignorancia.

# Publicado por: luciano tanto (salta)
  AÑADIR UN COMENTARIO  
  Nombre:  
  Localidad:  
  E-mail (*):  
  Clave (*):
Para mandar comentarios, es necesario estar registrado, si no lo está pulse aquí
Si ha olvidado su clave, pulse aquí
 
  Titulo:  
  Comentario:
* La extensión máxima de los comentarios es de 1.500 caracteres. La página está destinada a efectuar comentarios puntuales y no a desarrollar largos artículos que nadie ha solicitado.
 
 
Por favor rellene el siguiente campo con las letras y números que aparecen en la imagen de su izquierda
 
  * El e-mail nunca será visible  
      
  CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Los comentarios del website Elmanifiesto.com tienen caracter divulgativo e informativo y pretenden poner a disposición de cualquier persona la posibilidad de dar su opinión sobre las noticias y los reportajes publicados. No obstante, es preciso puntualizar lo siguiente:
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de Elmanifiesto.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Elmanifiesto.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.
 
Otros artículos de Alberto Buela
¿Cuál es el verdadero pueblo original de América?
Nicolás Gómez Dávila: elogio del reaccionario
Un nuevo realismo en lengua inglesa
La metapolítica (o más allá de la política)
La primacía de la política como poder ser
El sentido profundo de la identidad
Tango, política y mal gusto
El gran engaño de los "derechos humanos"
El castellano, mal llamado español: lengua del mundo
Multiculturalismo o interculturalismo
Notas sobre el resentimiento
Una crítica del anarquismo al marxismo
Darse de baja del boletín
Ir a Portada
Páginas culturales
Lejos de Itaca
¿Madre no hay más que una?
José Vicente Pascual
1 FRANCISCO NÚÑEZ ROLDÁN
¿A cambio de qué?
2 Los nuevos reaccionarios
3 FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ
La guerra de las Galias
4 ¿Rusia o América? Metapolítica de dos mundos aparte
5 Todo se juega hoy (y 15 días después)



Revistas Baratas


http://www.elmanifiesto.com | Aviso Legal | Política de Privacidad | Quiénes somos | Contactar |