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TRIBUNA
Catálogo de tópicos de la yihad

Verdades y mentiras sobre el terrorismo islámico (I)


Es la guerra de nuestro tiempo: el yihadismo. Y cada vez que golpea, una catarata de tópicos se abate sobre la mente del atribulado ciudadano europeo. Aquí va un catálogo de verdades y mentiras sobre el terrorismo islámico.
José Javier Esparza

27 de octubre de 2016
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JOSÉ JAVIER ESPARZA


¿Es del Daesh o no es del Daesh? ¿De verdad esto es el islam? Pero, ¿cómo, si el terrorista no era una persona religiosa? ¿No será solo un perturbado? O quizá se trata de un problema de integración social. ¿No será nuestra la culpa? Esto se arregla con diálogo y convivencia. O cerrando las mezquitas salafistas.
O bombardeando al monstruo en su origen. Porque quieren derribar nuestra democracia. ¿O no? Veamos.
1. ¿Es el Daesh o no es el Daesh?
La pregunta de si un tipo que asesina a “cristianos” en el metro de una ciudad europea “pertenece o no alDaesh” no tiene más valor que el meramente policial –que, cierto, no es poca cosa- a la hora de saber a qué se enfrenta uno exactamente en un caso concreto. El Estado Islámico no es un club al que un fulano se afilie para ser yihadista. Más bien, un fulano es –o se hace- yihadista y, cuando actúa, levanta la bandera del Daesh, haya estado o no directamente en sus filas. A veces habrá estado en Siria e incluso habrá combatido en el frente; otras veces será simplemente un acomodado musulmán europeo o norteamericano que encuentra en las prédicas yihadistas del Daesh un estímulo para sus ansias asesinas. El Estado Islámico, normalmente, asumirá la autoría y acogerá al terrorista como “uno de nuestros soldados”, lo haya sido formalmente o no. Precisamente esa acogida póstuma es la mayor gloria posible para el terrorista.
El yihadismo actual no funciona como una organización jerarquizada y piramidal; eso desapareció con Al Qaeda, que empezó a emplear una estructura reticular poblada de grupos enteramente autónomos. Al Qaeda era –y sigue siendo- una organización, ciertamente, pero sólo unas pocas acciones eran decididas en la cúpula, que más bien se dedicaba a garantizar la fluidez logística: armas, explosivos, tarjetas de identidad, viajes, campos de entrenamiento, dinero, etc. y, por supuesto, la nutrición ideológica. A partir de ese momento, el terrorismo islamista empezó a funcionar de manera completamente descentralizada: una célula en cualquier parte perpetraba un atentado y acto seguido levantaba la bandera del grupo. Así Al Qaeda logró estar en todas partes sin estar en ninguna. El Estado Islámico (Daesh) sí ha querido controlar un territorio concreto –el califato de Al-Bagdadí-, y en sus filas se han formado muchos que luego han vuelto a sus países para realizar atentados, pero la estructura del yihadismo, en lo esencial, sigue siendo tan inaprehensible como en tiempos de Al Qaeda. Los grupos o milicianos aislados que reivindican sus acciones en nombre del Estado Islámico se reconocen sin duda en el yihadismo del Daesh, pero no hace falta que éste imparta la orden, ni siquiera que el terrorista haya militado en él.
El yihadismo contemporáneo ha entendido hace años que su acción será más eficaz cuanto más disperso esté el frente y cuantos menos lazos directos unan a los combatientes. Eso lo teorizó Mustafá Setmariánen su “Llamada a la resistencia islámica global” –precisamente, una crítica a lo que él consideraba exceso de centralización de Al Qaeda- y desde entonces el fenómeno no ha dejado de proliferar. En síntesis: que cualquiera pueda matar en cualquier parte, sea una célula más o menos formal, sea un simple grupo de amigos, sea incluso un individuo aislado. Ayer se mataba así en nombre de Al Qaeda y hoy en nombre del Estado Islámico. No hace falta que nadie dé la orden porque ésta ya se ha dado en el Corán, y no hace falta que nadie marque la estrategia porque ésta es muy simple: atacar. Los servicios de seguridad europeos lo saben perfectamente, aunque sus políticos no lo quieran ver.
2. “Esto no es el islam”.
Típico argumento “buenista” que intenta redimir al conjunto de los musulmanes apartando a las manzanas podridas. Es innegable que la gran mayoría de los musulmanes no son terroristas. Ahora bien, es un hecho que los terroristas de hoy sí son musulmanes. Del mismo modo, el islam no puede reducirse a la “yihad de la espada”, esto es, a la imposición de su fe por la violencia, pero la yihad violenta es uno de los rasgos específicos del islam desde hace catorce siglos y siempre ha estado presente en esa civilización. E igualmente, la experiencia –por ejemplo, en Molenbeek- demuestra que puestos a elegir entre la manzana podrida yihadista y el “infiel”, la comunidad musulmana preferirá siempre al primero.
Para marcar la oposición entre islam y yihadismo, con frecuencia se subraya el hecho de que la mayoría de las víctimas del terrorismo islamista son precisamente musulmanes. Es verdad, pero esto también forma parte del problema estructural del islam desde la Edad Media. El islam, en su curso histórico, ha ido acumulando tensiones conflictivas sin solución –es decir, a muerte- entre suníes y chiíes (desde el siglo VII) y entre musulmanes ortodoxos y supuestos “malos musulmanes” (desde el siglo XIII por lo menos). Las corrientes salafistas han reactualizado sin cesar esos conflictos al mismo tiempo que amparaban la yihad contra el infiel cristiano o pagano. Precisamente el yihadismo ha sido históricamente uno de los más serios obstáculos de la cultura musulmana para construir un orden social pacífico. La gran novedad es que ahora eso aparece en suelo europeo.
3. El yihadista es una persona religiosa.
Error. El yihadista mata en nombre de una religión, pero eso no significa que deba llevar una vida de estricta observancia de la ley coránica. Por una parte, es sabido que al militante le está permitidodisimular su fe para llevar a buen fin su empresa. Por otra, es importante recordar que el islam no funciona como una religión esencialmente espiritual, sino que posee una poderosa dimensión política inseparable de lo religioso. En el caso del salafismo, es decir, del integrismo islámico, estamos ante una teología política cuyo objetivo es la construcción de la umma, la comunidad de los creyentes, como una realidad simultáneamente política y religiosa. El yihadista no se mueve por fines espirituales: se mueve por objetivos políticos que, en su mente, son al mismo tiempo religiosos. La muerte en la yihad –darla y recibirla- le redimirá de sus insuficiencias en el plano de la fe.
4. “No es un yihadista, es un perturbado”.
Otro argumento buenista: el asesino no mata porque sea un islamista radical –nos dicen-, sino porque es un demente. Últimamente, cada vez que un yihadista mata –en Orlando o en Niza- aparecen decenas de informaciones sobre el estado mental del terrorista con el objetivo implícito de hacernos creer que estamos ante el caso individual de un psicótico. No es verdad. Ciertamente, hay que estar muy mal de la cabeza para matar como en Niza o en Orlando, pero eso no quita para que el motor que ha movido al demente sea el que es: el yihadismo, es decir, la convicción específicamente musulmana de que matando al prójimo se impone eficazmente la fe en el mundo y se salva el alma propia. Otra cosa es que este tipo de planteamientos arraiguen preferentemente en tipos con problemas de relación personal o de identidad individual. Pero no matan por perturbados, sino por yihadistas.
(Continurá en una próxima entrega.)

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COMENTARIOS
jueves, 03 de noviembre de 2016

Los únicos terroristas?

De verdad los islámicos son los únicos terroristas? En este país ha existido la ETA, en el Reino Unido el IRA, en Italia las brigadas rojas, en Alemania el Baader Meinhoff, en prácticamente todos los países sudamericanos una guerrilla, y, por último, no son actos de terrorismo los bombardeos en Bagdad, en Trípoli, en Siria, donde mueren cientos de miles de inocentes?

# Publicado por: Blanca (Huelva)
domingo, 30 de octubre de 2016

Los yihadistas...

...también llamados ´´rebeldes´´ en Libia, en Siria y donde convenga.

# Publicado por: Osvaldo (Madrid)
sábado, 29 de octubre de 2016

Frenar a Irán

El problema de la política exterior de los EUA es el simplismo. De tal simplismo, los lodos de Afganistán y otros tantos -tan lejanos de la sibilina diplomacia saudí, en este caso especialmente- que vuelven a repetirse. Así, se centran en mantener ante sus ciudadanos la idea de que son la policía del mundo, tras la victoria sobre el comunismo, y que ni Rusia ni China -ni, en definitiva, los acuerdos de Postdam- tienen nada que decir y, al tiempo, en centrar la mirada pública en los enemigos más rentables -hablamos del instante justo tras la muerte de Bin Laden y la salida de sus tropas de un Iraq teóricamente pacificado y democrático-: los incitadores del terrorismo y los enemigos -curiosamente coincidentes- declarados de Israel: Siria e Irán. Para minar Siria, entrega dinero a discreción a cualquier grupo opositor. En teoría, el reparto no debería destinarse a los grupos yihadistas auto-proclamados herederos de Al-Qaeda pero he aquí que estos son sunníes y no se hallan fragmentados, como el resto de la oposición siria; mientras, como Iraq se ha ido convirtiendo en una sucursal de Irán, dada la mayoría chií de la población, y que, a medio plazo, Irán podría controlar todos los pozos petrolíferos de Mesopotamia y Persia y, por su alianza con Siria -Hezbolah por encima de cuestiones religiosas- plantarse de facto en la frontera israelí, invertir en los yihadistas es invertir en frenar a Irán.

# Publicado por: RODRIGO ALVARGONZÁLEZ PICÓN (Las Palmas de Gran Canaria)
viernes, 28 de octubre de 2016

Ya no lo pueden ocultar

Al final todo esto va a ser un plan para eliminar a los enemigos potenciales de Israel y de las monarquías petroleras del Golfo, rediseñar el mapa de Oriente próximo a gusto del Gran Consumidor y llevar a cabo el plan de destruir Europa, balcanizándola y multiculturizándola hasta que sea irreconocible. Divide y vencerás

# Publicado por: Jose Enrique (Villalba )
jueves, 27 de octubre de 2016

estrategia del islam.

De acuerdo con Frido. Además añadir, sí que hay una estrategia, la estrategia es atentar en Europa y EEUU para culpar a ISIS, que no al islam, y justificar así las intervenciones militares en oriente medio, que causaran más caos y más inmigración a occidente, total que la estrategia no es mala, nosotros mismos atacamos a los mahometanos en sus paises para que huyan hacia nuestros paises, encima les damos la bienvenida y ayudas económicas. Encima las ´´potencias´´ europeas piden prestamos para comprar las armas que usan allí.
Así que la estrategia no es mala no.

# Publicado por: Requiario (Madrid)
jueves, 27 de octubre de 2016

... esto no debería ser una divugación novelada

En este artículo se convierte usted en el perfecto divulgador de vaguedades con apariencia perfecta. Qué tal si introdujera un pequeño detalle: ´´El Estado islámico´´ es una creación neta del gobierno de los EEUU´´. Y otro detalle, éste de propina: ´´El Estado islámico hace el trabajo sucio del gobierno de los EEUU para desestabilizar y derrocar el régimen sirio y así poner otro gobierno títere (como siempre) para romper el acuerdo, actualmente en vigor, con Rusia. Qué tal, señor Esparza ... y conste que siento por usted gran respeto profesional. Atentamente ....

# Publicado por: Frido (Toledo)
jueves, 27 de octubre de 2016

Verdades y mentiras sobre el terrorismo islámico (I)

Enhorabuena,Sr.Esparza,por este artículo tan aclaratorio e interesante.

# Publicado por: Maximino Ochoa García (Oviedo)
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