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    El Manifiesto. Periódico política y socialmente incorrecto

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TRIBUNA
Hace hoy 25 años caía el Muro. Caía el comunismo


¡Qué emoción, qué júbilo, aquel 9 de noviembre de 1989! ¡Cómo llorábamos de gozo viendo a los pueblos de Europa derribar las estatuas de Lenin, pisotear la bandera roja del oprobio! Sea lo que sea lo que ha venido después en el conjunto del mundo, era imperativo acabar con aquel horror.
Javier Ruiz Portella

9 de noviembre de 2014
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JAVIER RUIZ PORTELLA


Caía el comunismo… en Europa solamente, pues es imposible olvidar en un día como hoy que, por residual que sea, el comunismo aún mantiene sus zarpas en dos extremos del mundo: en Cuba y Corea del Norte.
 
¡Qué emoción, qué júbilo, aquel 9 de noviembre de 1989! ¡Qué esperanzas se abrían! ¡Cómo llorábamos de gozo viendo a los pueblos de Europa derribar las estatuas de Lenin, pisotear la bandera roja del oprobio! Teníamos toda la razón: sea lo que sea lo que ha venido después en el conjunto del mundo, era imperativo acabar con aquel horror (nadie acabó con él, por cierto: se hundió por sí solo). Era imprescindible que llegara a su fin el Sistema que más hambre, más desolación, más millones de muertos ha engendrado desde que el hombre es hombre.
 
Y lo peor: los ha engendrado en nombre de ideas tales como la libertad, la justicia, la igualdad… —“la generosidad”, dice el camarada Verstrynge (de él se trató aquí el otro día), hablando en un video con el camarada Iglesias. Y la gente se lo cree. Da igual que el engaño ya no funcione con el comunismo propiamente dicho. Basta cambiarle el nombre. Evitando términos que el marketing desaconseja, basta recurrir al presente de indicativo del verbo Poder para que el Proyecto siga gozando del aura de su presunta generosidad.
 
El aura… Pero ¿el Proyecto? No, aquí ya no hay ningún Proyecto. Ésta es la diferencia. Nadie tiene hoy un Proyecto, una Concepción del mundo que defender. Ni comunista ni capitalista, pues tampoco hay Proyecto alguno en los pragmatismos utilitaristas con los que el liberal-capitalismo navega hoy a ojo. El Proyecto comunista sí era toda una Concepción del mundo, pero se hizo añicos al rodar, junto con las estatuas de Lenin, por los suelos. Lo que de él queda, lo que intentan algunos poner en su lugar (pero sólo en desventurados países como Venezuela, Grecia o España) ya no es ningún Proyecto. Sólo son retazos, acomodados al gusto del día, de lo que fue. Lo que empuja a esa gente a la acción ya no es “el sentido marxista-leninista de la Historia”, ya no es aquella Cosmovisión basada en el exterminio de las clases sociales, en la dictadura del proletariado (¿quién se acuerda de éste?), en la aniquilación de todo tipo de mercado y de propiedad, en la aplicación de la doctrina marxista-leninista o en las lecciones  del pensamiento del presidente Mao-Tse-Tung. También los camaradas se han hecho pragmáticos. En lugar de prometer el cielo que se convertía en infierno, ya sólo intentan mejorar —dicen— el andar de los hombres (“y mujeres”…) por la tierra.
 
Pretenden mejorarlo con medidas que, por lo que a algunas se refiere, no dejan de ser positivas, necesarias incluso (otras, en cambio…). Sí, es necesario combatir los desafueros de un Sistema económico (y social, y cultural, y espiritual) que lo asfixia todo. Pero no seamos incautos. ¿Qué renacer económico, cultural, espiritual se puede esperar de quienes arrastran el tufo de lo que perdieron hace veinticinco años? ¿Cómo fiarse de quienes, en un día como hoy, van a callarse como muertos?
 
*
 
Volvamos a lo que se celebra en semejante día. También el otro Sistema —el que, caído el comunismo, lo ha engullido, “globalizado” todo— se rige, es cierto, por una hipocresía parecida a la de su enemigo —y antiguo aliado. También el capitalismo diezma al mundo —destruye nada menos que el sentido mismo de las cosas— en nombre de principios tales como la libertad y la democracia, la productividad y el bienestar… Pero tiene al menos una ventaja: si no te sometes, nadie te encierra en un campo de concentración. Si te conviertes en disidente, hasta te pueden dejar publicar un periódico como El Manifiesto. La astucia es de una sutileza extrema: habría hecho las delicias de Maquiavelo. Sin arriesgar casi nada, consiguen reforzar la Gran Coartada: esa que consiste en entonar la cantinela de “¡Libertad! ¡Libertad!” con que tratan de tapar sus vergüenzas quienes zahieren de hecho la libertad.
 
La Gran Coartada… También en una coartada es en lo que ha acabado convirtiéndoseel comunismo: ese espantapájaros que el Sistema agita con el fin de asustar y aguantar el tipo. “¡Que viene el lobo! ¡Que viene el lobo!”,grita con grandes aspavientos cuando ya no tiene nada que proponer ni nada a qué agarrarse.
 
Es curioso, pero esa gente tienen la manía (no: la habilidad) de convertir a sus enemigos en su mejor coartada. Con Hitler pasa tres cuartos de lo mismo. “¡Que viene el lobo! ¡Que viene el lobo nazi!” gritan mientras practican la reductio ad Hitlerum. Algo tan burdo (pero funciona a la perfección) como lo siguiente. Puesto que los nazis se llenaron la boca con cosas como la comunidad popular, el destino de la patria o el arraigo de la nación en la Historia, basta que alguien —así sea el escritor francés de origen judío Éric Zemmour— pretenda defender cualquier idea relacionada con arraigos,  patria o identidad, para que el sambenito le caiga sobre la cabeza.
 
Volvamos al comunismo. Hay que reconocerlo: nuestra alegría de hace veinticinco años está hoy empañada. Sigue intacto, eso sí, el júbilo por el fin de la pesadilla que sufrieron aquellos países. Pero su liberación ha acarreado otra consecuencia. Y ésta es nefasta: de los dos Sistemas que se enfrentaban en el planeta, sólo ha quedado uno en pie. Y ya nada le coarta.
 
Pero de lo ocurrido hace un cuarto de siglo se deriva también otra consecuencia, y ésta sí que es alentadora. Nos trae una prueba irrefutable: contrariamente a lo que afirmaban los Hegel, los Marx y todos los que pretendían encerrarnos en la jaula de la Historia, a la Historia no la guía, no la rige, no la determina nada. Lo que, plasmándose en aquel noviembre de 1989, irrumpió con la fuerza de un torrente, fue esta constatación: si algo mueve a la Historia, al devenir del mundo, es “lo imprevisible, lo indeterminable”, como años después Dominique Venner calificaría el fenómeno.
 
Hombres de la desesperanza, hombres heridos por la descomposición de nuestro mundo: cuando la zozobra os embargue, cuando el desaliento os llene el alma, cuando creáis que no hay ni habrá nunca salvación, recordad siempre eso: a comienzos del verano de 1989 nadie, ni una sola persona en el mundo —ni los amos del comunismo ni sus súbditos— hubiera podido imaginar un solo instante que, en el otoño del mismo año, derrumbándose de pronto, el coloso rodaría por los suelos como un castillo de naipes.

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COMENTARIOS
miércoles, 12 de noviembre de 2014

25 años del derribo del muro de Berlín

En la realidad pasada, el comunismo no cayó con el muro de Berlín, ya que no existía, era una dictadura, que comenzó con Stalin y fue a menos cruel, a partir de Nikita Kruschev, pero dictadura. Así llegamos a Mijaíl Gorbachov, que acabó con la URSS y sus países ´´satélites´´. Todo el Este de Europa, que fueron echando a los dictadores. El más llamativo fue la ejecución de Nicolae Ceausescu y Elena, su mujer. El día 22 de Diciembre de 1989, le cayó la lotería, al Pueblo de Rumanía. No pretendía la rima, pero así fue.

# Publicado por: Pedro Barrios (Castro Urdiales)
miércoles, 12 de noviembre de 2014

El Proyecto

Además del afán de poder y riqueza, quienes están en la cima del Sistema tienen una visión del mundo y del hombre, un Proyecto, un Plan. Los males que preocupan a El Manifiesto forman parte de ese Plan. Que a diferencia de los proyectos de los dos últimos siglos no sea un proyecto de masas sino de élites no quiere decir que no sea un proyecto.

Gracias por la réplica y un saludo cordial.

# Publicado por: Osvaldo (Madrid)
lunes, 10 de noviembre de 2014

WALL STREET - Muro de Berlin: COCA COLA versus VODKA

Cayo el Muro de Berlin pero se consolido ´´La Calle del Muro´´.
Esta idea, se encuentra en el libro: ´´La Barra de Oro, resistencia contra el Poder Global´´. Autor P.B. Lascano.
Que duda cabe que rige una version potenciada del capitalismo. Las empresas transnacionales con capitales desmesurados y la politica de endeudamiento en nombre del ´´progreso´´: Monopolios y usura: es lo que gobierna al mundo.
El comunismo tenia una cosmovision, es por eso que aun hay comunistas. Los comunistas son ´´creyentes´´. En las universidades, la vision comunista sigue vigente.
Y en los hechos tenemos ´´comunismo reciclado´´, que pasa con otros nombres.
El indigenismo , es REFORMA AGRARIA. Pues se trata de la propiedad de la tierra y su distribucion.
La LUCHA DE CLASES, pasa con el nombre de ´´etnias´´, segun el pais, con mayor o menor fuerza.
Por un lado tenemos, una concentracion de dinero descomunal en pocas manos.
Y por el otro , fuerzas de desintegracion nacional, como son ´´los indios´´ , en America (hay cientos de etnias reconocidas), o el caso de los españoles que viven sobre el Mediterraneo con argumentos similares a los indios.
Ayer como hoy, opino, es necesaria la alternativa, llamese tercera , cuarta o ´´PAISES NO ALINEADOS´´. (ni yanquis ni marxistas).-



# Publicado por: oscar ghiso (buenos aires)
lunes, 10 de noviembre de 2014

Amasar dinero no es ningún Proyecto de mundo

Un Proyecto de mundo, amigo Osvaldo, no es amasar sin más dinero y poder. Es amasarlos en nombre (como sucedió al comienzo) de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. O en nombre del Progreso de la Razón y la Ciencia, en nombre del Desarrollo de la Técnica y la Industria que traerá la Armonía Feliz de la Humanidad. Cuando se desvanece el aura que envolvía a todo eso, cuando el rey aparece desnudo, exclusivamente dedicado a amasar pasta, sólo quedan proyectitos inmediatos, tristes y grises. O proyectazos (si la pasta es gansa).

# Publicado por: El Manifiesto (Madrid)
lunes, 10 de noviembre de 2014

saludémoslo

Pues, sí, cayó el comunismo y sin necesidad de pegar un tiro. Es cierto, como dice Javier, que la famosa dialéctica de la historia con una finalidad en la emergencia de las clases explotadas al poder, resultó una gigantesca filfia. LA historia, en efecto, está abierta aunque ello conlleve la incertidumbre y la duda. Lo más veraz en la historia es la conflictividad de nuestras sociedades, algo que ya vislumbró el viejo Heráclito (´´El POLEMOS es el padre de todas las cosas), una conflictividad que debe mantenerse viva, sin menoscabo de ponerle algunos límites para que no dejenere en el garrotazo generalizado. Y es que la conflictividad no tendrá fin: es porque así somos, de siempre.

# Publicado por: miguel (madrid)
lunes, 10 de noviembre de 2014

En una cosa no estoy de acuerdo.

El llamado capitalismo sí tiene un proyecto. Vaya que si lo tiene. Lo aplica a rajatabla. Otra cosa es que no lo exponga claramente, por la cuenta que le trae.

# Publicado por: Osvaldo (Madrid)
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