La tragedia francesa en Argelia: "¡Os he comprendido!" (I)

Fundada en 1961 por opositores a la independencia de Argelia, cuyo 50º aniversario se celebró el pasado 5 de julio, la Organización del Ejército Secreto más conocida como OAS fue uno de los principales actores políticos en la Francia de principios de los sesenta.

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Venerada por unos, odiada por otros, la leyenda del grupo armado creado por militares y colonos argelinos que se sintieron traicionados por De Gaulle sigue inmersa en el imaginario político y colectivo francés. La independencia de Argelia fue un drama para Francia en general, pero sobre todo para una generación de jóvenes patriotas que vieron como el viejo nacionalismo desaparecía con los Acuerdos de Evian y buscaron un futuro alternativo. Unos lo hicieron refundando esta ideología, otros optaron por empuñar las armas.
Los argelinos se rebelan
Tras presidir hasta 1946 el Gobierno Provisional, el General y líder de la Francia Libre durante los años de la ocupación alemana, Charles de Gaulle, se apartó de la vida pública. Sin embargo, la alegría desatada tras la liberación duró poco. En 1954, el movimiento independentista de inspiración socialista, el Frente de Liberación Nacional, liderado por Ahmed Ben Bella y sus enfrentamientos con los colonos, posteriormente llamados pied-noirs, desembocó en una abierta guerra civil en Argelia, en la que vivían entonces más de un millón de habitantes de origen francés, el 10% del total de la población del territorio.
Una Francia en estado de excepción
En 1958 y con un ‘ruido de sables’ que crecía por momentos ante la total inoperancia del Gobierno presidido por el conservador René Coty, Francia volvió sus ojos al antiguo héroe de la Resistencia, Charles de Gaulle. El propio Coty amenazó con dimitir de su cargo si la Asamblea Nacional no votaba a favor de la investidura de De Gaulle como Primer Ministro en sustitución de Pierre Pflimlin. Tras tomar posesión de su cargo, el militar se desplazó hasta Argel, en donde dirigió a los colonos una de sus frases más recordadas: “¡Os he comprendido!”. Ese mismo año, el General propuso una nueva constitución para Francia que fue ratificada en referéndum el 28 de septiembre por el 79,20% de los votantes. El 9 de enero de 1959, Charles de Gaulle era nombrado Presidente. Comenzaba así la V República francesa y los nubarrones que se cernían sobre el país y su colonia parecían despejarse.
De Gaulle deja de comprender a los franceses de Argelia
Sin embargo, el Frente de Liberación Nacional incrementó sus acciones terroristas, especialmente en la capital. Incapaz de controlar la situación por medios militares y policiales, el Gobierno de De Gaulle comenzó a plantearse la negociación con los rebeldes argelinos. Cansada del conflicto, la sociedad francesa comenzó a bascular desde su oposición a una Argelia independediente a la conveniencia de realizar un referéndum que aclarase el estatus de la colonia. Los intelectuales de izquierda, abanderados por Jean-Paul Sartre, hicieron causa común con Ben Bella, al que presentaron como un “héroe socialista” que luchaba contra los “imperialistas fascistas”. De Gaulle olvidó su alocución realizada a los colonos en 1958 y anunció la celebración de una consulta para el 8 de enero de 1961 sobre la necesidad de realizar una salida negociada al conflicto.
La salida negociada es imposible
El referéndum fue un fracaso rotundo. Tanto los colonos como los indígenas votaron masivamente en contra de la negociación. La Guerra Civil de Argelia sólo tendría un vencedor. La posibilidad contemplada por Charles de Gaulle acerca de una soberanía compartida entre Argel y París quedaba completamente descartada. Finalmente, el General terminó por decantarse a favor de la autodeterminación en los Acuerdos de Evian celebrados en 1962. De Gaulle se convirtió así en el particular Vidkun Quisling de los colonos.
 

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