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TRIBUNA
A propósito del proyecto de monumento a Blas de Lezo

La estatua


Obsequiar la memoria de Blas de Lezo con un monumento es una buena acción, pero reivindicar la biografía del almirante (quizás desagraviarla) con el hecho concluyente, cual final apoteósico, de una estatua, significa cambiar la transcendencia de la historia y lo inmortal de una vida ilustre por lo perentorio de una obra civil.
José Vicente Pascual

24 de enero de 2014
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JOSÉ VICENTE PASCUAL

Se formó concurrencia en torno a una idea-engrudo: levantar un monumento a Blas de Lezo en Madrid. Como siempre, unos acuden generosos y sin nada que ganar o perder más que la satisfacción de haber participado en una iniciativa primorosa; otros ajustan balance de beneficios políticos, aunque aún podemos albergar la esperanza de que nadie haga bandera con la figura histórica del almirante; y otros muy a lo lejos, como icebergs despistados bajo la noche atlántica, aguardan su oportunidad para el lustre biográfico, gracias al recuerdo de aquel marino cojo, manco y tuerto que salvó a Cartagena de Indias, Colombia y toda Suramérica de convertirse en la gran colonia anglicana de su majestad Jorge II.
Del ámbito de estos últimos ha surgido una frase pimpolluda y algo temeraria: “El día que se inaugure el monumento, alcanzado el objetivo, desaparezco de este trajín”. Muy claro lo van dejando: por el momento reclaman todo protagonismo, mas cuando las ideas se hayan concretado en piedra (o en bronce, que es más hueco), se acabó el sembrar. Imagino que imaginan el día después, tras los clarines y discursos, como tiempo de merecida cosecha. E imagino también, por tanto, que el proyectado monumento a Lezo es en realidad un monumento a sí mismos, a sus diligencias y afanes por convertir en ornato urbano la memoria de un hombre admirable como fue el Comandante General de Mar y Tierra en el reino de Nueva Granada.

Qué desvelo tan absurdo: suplantar la índole durable, inevitable, de la historia y las ideas que nunca perecen, por un recordatorio en piedra; transformar el sentido de una época y la importancia de una biografía en algo “tangible” (tan del gusto de nuestro tiempo), como un monumento; sustituir el vínculo indestructible con el pasado por una imposición permanente del recuerdo en forma de estatua plantada en una plaza o, no lo quiera Dios, en mitad de una rotonda.

Atenas fue un emporio monumental, Roma un derroche de edificios y construcciones memorables, y hoy día mucho habría que deambular por el planeta para ver tantas ruinas juntas, tanta derrota frente al paso de los siglos y el moho de los tiempos sobre colosales obras humanas. Sin embargo, qué cercanos y llenos de sentido nos llegan conceptos como “aristocracia”, “democracia”, “filosofía” (por poner algún ejemplo). Y hablar de Roma y su legado es como referirse a la humedad de la lluvia, empezando por estas humildes letras que figuran escritas en el latín del siglo XXI y que pongo de muestra porque es lo primero que me viene a mano.

Las ideas, la realidad presente que integra a su vez lo fáctico decisivo del pasado y, por su consecuencia, la pujanza de las civilizaciones y organización de las sociedades, en todos sus aspectos, son mucho más durables que una estatua. A la propia evidencia histórica, más bien arqueólogica, me remito. Obsequiar la memoria de Blas de Lezo con un monumento es una buena acción, pero reivindicar la biografía del almirante (quizás desagraviarla) con el hecho concluyente, cual final apoteósico, de una estatua, significa cambiar la transcendencia de la historia y lo inmortal de una vida ilustre por lo perentorio de una obra civil. Si ese es todo el pago que debemos a Blas de Lezo, saldamos la deuda con moneda poco sólida, por muy dura que sea la piedra y mucho que aguante el bronce los asedios de la posteridad. También lo saben los promotores de este homenaje: las estatuas son como la salud, van y vienen. Sólo la historia permanece, al menos mientras nosotros y los biznietos de nuestros biznietos mantengamos la voluntad de ser. La importancia indestructible de haber sido. 


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sábado, 01 de febrero de 2014

Blas de Lezo

Antes de enredar el que tenga posibles que aporte su ayuda económica.

# Publicado por: Karla Moretti (Barcelona)
lunes, 27 de enero de 2014

Blas de Lezo

Una estatua no vale nada si no va acompañada con la historia y los hechos. Si quieren de verdad recordar un hecho histórico como la defensa de Cartagena de las Indias por ese gran Comandante de Mar, deberían de 1. Establecer un museo naval a su nombre; 2. incluir su historia, tal como dice ´oscar ghiso, y 3. entonces si poner una estatua, o delante del nuevo museo, o en medio de una plaza, pero no en una rotonda donde nadie podría apreciarlo. Vale la pena hacer las cosas bien por tal gigante héroe histórico. Los ingleses saben elogiar a sus héroes, con o sin razón, por ej. la enorme columna con la estatua de Nelson, para empezar. He leido la historia fascinante de la defensa de Blas de Lezo en el libro de Pablo Victoria Wilches, un colombiano... no español, pero con el orgullo de ser un descendiente de la patria madre. A ver si se animan!!!

# Publicado por: Tamara (Alicante)
viernes, 24 de enero de 2014

Es importante

Según Vasari, el escultor quita lo superfluo y reduce el material a la forma que el artista lleva en la mente. No solo el artista; la estatua también expresa ideas, creencias y sentimientos de quienes mandaron hacerla. ¿Os imagináis Roma sin estatuas?
Recuerdo el asombro y la curiosidad que sentí la primera vez que fui a Lisboa, cuando vi la del Marqués de Pombal en la plaza que lleva su nombre. No sabía nada de él y de no haberla visto, no sabría nada sobre el famoso estadista portugués. En cierta manera, también es un monumento al Siglo de las Luces. El artista hizo un buen trabajo.

# Publicado por: Vivarium (León)
viernes, 24 de enero de 2014

´´Actos patrióticos´´ y PROGRAMAS EDUCATIVOS

Si BLAS DE LEZO no aparece en las aulas (Escuelas, colegios, universidad,,,etc.) digamos EN LOS MANUALES DE ESTUDIO,,,evidentemente estamos en presencia de un acto ´´patriótico´´ circunstancial.
Sirve para cumplir con el ´´recuerdo de´´, o para adornar a la ciudad (siempre y cuando estéticamente se pueda elogiar).-
En cuanto al monumento a Colon (detrás de la casa de gobierno) en mi país,,,los socialistas de barricada que nos gobiernan (burócratas ), lo han encontrado INSUFRIBLE, pues Colon representaría la historia de opresión y atraso de nuestro continente.-(en este momento esta acostado en el piso, hay una medida cautelar que impide seguir con el desmantelamiento).-
Me consuela que en España, (donde también rige ´´la memoria histórica´´) , por fortuna de un tramite municipal,,, un HEROE TENGA SU ESPACIO.-


# Publicado por: oscar ghiso (buenos aires)
viernes, 24 de enero de 2014

Su historia rigurosa en Cartagena

La historia completa y rigurosa, sin novelar, de la actuación de Blas de Lezo en Cartagena de Indias, se puede encontrar en www.labatalladecartagenadeindias-.com

# Publicado por: Centauro (España)
viernes, 24 de enero de 2014

La guerra de los símbolos

Quien no comprende el valor de un símbolo, no puede comprender la historia, ni la acción política, ni la cultura. Por eso se derriban estatuas, como la de Colón en Buenos Aires, por ejemplo. Por eso mismo deben erigirse. Por cada estatua que derriben, levantaremos otra, si es posible más fuerte como símbolo que la anterior. Cuando se pierde la guerra de los símbolos, ya no hay otra guerra posterior.

# Publicado por: Juan Pablo Vitali (La Plata)
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