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TRIBUNA
ReCons versus NeoCons

Conservadurismo revolucionario
frente a neoconservadurismo


Jesús J. Sebastián

20 de agosto de 2010
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Claus von Stauffenberg: uno de los representantes
de la Revolución Conservadora alemana.
Asesinado por Hitler tras haber atentado contra él
JESÚS J. SEBASTIÁN

No puedo resistir la tentación –casi una obligación- de efectuar una serie de puntualizaciones a mi artículo titulado “La Nueva Derecha: en la senda de la Revolución Conservadora alemana”. Bajo la fórmula “Revolución Conservadora” acuñada por Armin Mohler (Die Konservative Revolution in Deutschlan 1918-1932) se engloban una serie de corrientes de pensamiento contemporáneas del nacionalsocialismo, independientes del mismo, pero con evidentes conexiones filosóficas e ideológicas, cuyas figuras más destacadas son Oswald Spengler, Ernst Jünger, Carl Schmitt y Moeller van den Bruck, entre otros. La “Nueva Derecha” europea ha invertido intelectualmente gran parte de sus esfuerzos en la recuperación del pensamiento de estos autores, junto a otros como Martin Heidegger, Arnold Gehlen y Konrad Lorenz (por citar algunos de ellos), a través de una curiosa fórmula retrospectiva: se vuelve a los orígenes teóricos, dando un salto en el tiempo para evitar el “interregno fascista”, y se comienza de nuevo intentando reconstruir los fundamentos ideológicos del conservadurismo revolucionario sin caer en la “tentación totalitaria” y eludiendo cualquier “desviacionismo nacionalsocialista”. 

Con todo, los conceptos de “revolución conservadora” y de “nueva derecha” no son, desde luego, construcciones terminológicas muy afortunadas. Por supuesto que la “revolución conservadora”, por más que les pese a los mal llamados “neconservadores” (sean del tipo Reagan, Bush, Thatcher, Sarkozy o Aznar), no tiene nada que ver con la “reacción conservadora” (una auténtica “contrarrevolución”) que éstos pretenden liderar frente al liberalismo progre, el comunismo posmoderno y el contraculturalismo de la izquierda. Tampoco la “nueva derecha” representa un nuevo tipo de política conservadora frente a la ya tradicional economicista, gestionaria y demoliberal, sino que se sitúa en algún lugar “neutro” (no equidistante) entre la derecha y la izquierda (extramuros de la política), como se desprende inmediatamente de la antología de textos de Alain de Benoist publicada por Áltera (Más allá de la derecha y de la izquierda). Recordemos que, cuando a Drieu La Rochelle le preguntaron por su adscripción política, jugando con la posición que ocupan en los parlamentos los distintos grupos políticos a la derecha o a la izquierda del presidente de la cámara, el pensador francés se situaba, precisamente, justo por detrás de éste. Toda una declaración de principios.
 
El propio Alain de Benoist, en la citada antología se pregunta cuáles son las razones del retraimiento progresivo de la interferencia entre las nociones de derecha y de izquierda, precisando que «desde luego que la derecha quiere un poco más de liberalismo y un poco menos de política social, mientras que la izquierda prefiere un poco más de política social y un poco menos de liberalismo, pero al final, entre el social-liberalismo y el liberalismo social, no podemos decir que la clase política esté verdaderamente dividida» Y citando a Grumberg: «El fuerte vínculo entre el liberalismo cultural y la orientación a la izquierda por un lado, y el liberalismo económico y la orientación a la derecha por otro, podrían llevar a preguntarnos si estos dos liberalismos no constituyen los dos polos opuestos de una única e igual dimensión, que no sería otra que la misma dimensión derecha-izquierda.»
 
Pero seguramente ha sido Ernst Jünger (El Trabajador) quien mejor ha descrito estos conceptos políticos. El conservador genuino –escribe Jünger- no quiere conservar éste o aquél orden, lo que quiere es restablecer la imagen del ser humano, que es la medida de las cosas. De esta forma, «se vuelven muy parecidos los conservadores y los revolucionarios, ya que se aproximan necesariamente al mismo fondo. De ahí que sea siempre posible demostrar la existencia de ambas cualidades en los grandes modificadores, en las que no sólo derrocan órdenes, sino que también los fundan». Jünger observaba cómo se fusionan de una manera extraña las diferencias entre la “reacción” y la “revolución”: «emergen teorías en las cuales los conceptos “conservador” y “revolucionario” quedan fatalmente identificados …, ya que “derecha” e “izquierda” son conceptos que se bifurcan a partir de un eje común de simetría y tienen sentido únicamente si se los ve desde él. Tanto si cooperan como si lo hacen al mismo tiempo, la derecha y la izquierda dependen de un cuerpo cuya unidad tiene que hacerse visible cuando un movimiento pasa del marco del movimiento al marco del Estado.» Sin comentarios.
 
Por todo ello, quisiera subrayar aquí que, con la denominación de “Nueva Derecha” –aunque no nos agrade tal calificación y optemos por la de “Conservadurismo Revolucionario”--, se hace referencia a un estilo ético y estético de pensamiento político dirigido al repudio de los dogmatismos, la formulación antiigualitaria, el doble rechazo de los modelos capitalista y comunista, la defensa de los particularismos étnicos y regionales, la consideración de Europa como unidad, la lucha contra la amenaza planetaria frente a la vida, la racionalización de la técnica, la primacía de los valores espirituales sobre los materiales. El eje central de la crítica al sistema político “occidental” lo constituye la denuncia del cristianismo dogmático, el liberalismo y el marxismo, como elementos niveladores e igualadores de una civilización europea, perdida y desarraigada, que busca, sin encontrarla, la salida al laberinto de la “identidad específica”. En el núcleo de esta civilización europea destaca la existencia del “hombre europeo multidimensional”, tanto al nivel biológico, que en su concepción sociológica reafirma los valores innatos de la jerarquía y la territorialidad, como al específicamente humano, caracterizado por la cultura y la conciencia histórica. Constituye, en el fondo, una reivindicación de la “herencia” –tanto individual como comunitaria-, fenómeno conformador de la historia evolutiva del hombre y de los pueblos, que demuestra la caducidad de las ideologías de la nivelación y la actualidad de la rica diversidad de la condición humana. Un resumen incompleto y forzado por la tiranía del espacio digital, pero que sirve al objeto de efectuar comparaciones.
 
Entre tanto, el “Neoconservadurismo” contrarrevolucionario, partiendo del pensamiento del alemán emigrado a Norteamérica Leo Strauss, no es sino una especie de “reacción” frente a la pérdida de unos valores que tienen fecha de caducidad (precisamente los suyos, propios de la burguesía angloamericana mercantilista e imperialista). Sus principios son el universalismo ideal y humanitario, el capitalismo salvaje, el tradicionalismo académico, el burocratismo totalitario y el imperialismo agresivo contra los fundamentalismos terroristas “anti-occidentales”. Para estos neconservadores, Estados Unidos aparece como la representación más perfecta de los valores de la libertad, la democracia y la felicidad fundada en el progreso material y en el regreso a la moral, siendo obligación de Europa el copiar este modelo triunfante. En definitiva, entre las ideologías popularizadas por los “neocons” (neoconservadores en la expresión vulgata de Irving Kristol) y los “recons” (revolucionarios-conservadores, de mi cosecha) existe un abismo insalvable. El tiempo dirá, como esperaban Jünger y Heidegger, cuál de las dos triunfa en el ámbito europeo de las ideas políticas. Entre tanto, seguiremos hablando en futuras intervenciones de esta  original “batalla de las ideologías”.

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COMENTARIOS
viernes, 27 de agosto de 2010

Mirando el futuro´´

Con el respeto debido a cada cual. Creo que en España y en Europa, en este momento sobran las ideologias y faltan los principios. Esos elementos metaficisoc y transcendentes que informan nuestra conciencia, y nos dicen en cada momento ´´lo que debemos hacer´´, sin estar sometidos a unas disposiciones ideologicas enmarcadas, generalmente, en las siglas de un partido, defensor de un interes material y bastardo. Esos principios, nos dicen cuando reir y cuando llorar, cuando abrazarnos y cuando reñir ¿a alguien le suena esto?. Esos principios nos hacen comportarnos como personas honradas y decentes, como españoles sin complejos y comprometidos con los problemas de nuestra civilización, con su supervivencia y con su regeneración. Basta de ´´filosofias de salón´´, y tengamos presente que ´´el pensamiento sin la acción es pura entelequia´´, ¿tampoco eso le suena a nadie?.

# Publicado por: Cidevan (Torrevieja)
lunes, 23 de agosto de 2010

EFECTIVAMENTE: JOSÉ ANTONIO

Como alguien dice, nadie quiere reconocer hoy día que FALANGE no era, ni mucho menos, lo que apañó de mala ,manera Franco. Seguramente, creo que seríamos muchos los que, con la que está cayendo hoy día gracias a la banca, los partidos, los sindicatos sectaruios y mafiosos, los identitarios de campanario, la sumisión a la extranjería,. etc. etc,. firmaríamos sin dudar un segundo el pensamiento de José Antonio. ¡Qué desgracia que lo mataran!... Claro, por algo lo hicieron quienes más interesados estaban en acallar esa voz...

# Publicado por: equisequis (IRÚN)
viernes, 20 de agosto de 2010

LA AUTÉNTICA TERCERA VÍA...

De José Antonio, de los ´´No Conformistas franceses´´...
Todos en su contexto; claro...
Como se dice hoy en día: ´´Políticamente incorrecto´´, aunque realmente inspirador.
¿Saldrá algún día José Antonio (el hombre) de la cárcel?

Un saludo.

# Publicado por: JOSE GABRIEL RESCALVO CASAS (MADRID)
viernes, 20 de agosto de 2010

Modelo

Ni capitalismo, ni comunismo. Bien, sería interesante que nos expusiera en un próximo artículo, con una cierta profundidad y sin generalizaciones vagas, cúal es su modelo.
Gracias

# Publicado por: Lucius (Granada)
viernes, 20 de agosto de 2010

Para Joan

Lo de friki es un flatus vocis.
Tiene usted un nombre catalán y es de Barcelona pero por lo que parece no es usted de CiU ni de ERC. Quizá más bien del PP catalán. De una opción españolista en cualquier caso. ¿No se puede ser madrileño y estar a favor de la autodeterminación de Cataluña? ¿Por qué no?
Barcelona también es una bellísima ciudad pero no ver que Sevilla es de las más bellas del mundo es carecer de sentido estético. Es una apreciación personal, en todo caso. Tendrá usted también su ranking de ciudades, supongo. Me gustaría conocerlo.

La ND sois una corriente de pensamiento y no un partido pero me pregunto a quién aconsejarías votar. Esto es una gran incógnita. ¿A Le Pen? No creo.

# Publicado por: Miolnir (Tarifa, España)
viernes, 20 de agosto de 2010

Grandes alforjas.

Después de toda la parrafada que se ha pegado, señor Sebastián, me sabe mal decirle que todo eso se llama falangismo, nacionalsindicalismo, salvando la dimensión europea de su texto que en el falangismo se reduce al ámbito de la Hispanidad. Ya sé que el nombre ´´falangismo´´está enmierdado y que otros nombres deberán buscar...para llegar a lo mismo o muy similar. br Saludos.

# Publicado por: Desclasado (España)
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