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El gran engaño de los "derechos humanos"

Alberto Buela

3 de enero de 2009
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ALBERTO BUELA

Hace ya muchos años el pensador croata Tomilslav Sunic realizaba la distinción entre derechos humanos y derechos de los pueblos tomando partido por estos últimos.No es para menos, los derechos humanos tienen un anclaje filosófico en la ideología de la Ilustración de corte político liberal mientras que los derechos de los pueblos fundan su razón de ser en el historicismo romántico de corte popular. Hoy ya es un lugar común —luego de la afirmación de Proudhon (1809-1965), el padre del anarquismo, “cada vez que escucho humanidad sé que quieren engañar” — cuestionar la incoherencia de la Ilustración en materia política, así como la exaltación de la razón humana como “diosa razón”.

Este pensamiento ilustrado sufre una metamorfosis clara que va desde sus inicios con el laicismo libertario de la Enciclopedia y el racionalismo, pasa por el socialismo democrático y desemboca en nuestros días en el llamado “progresismo” que se expresa en la ideología de la cancelación, como bien lo hace notar el muy buen pensador español José Javier Esparza; ideología “que consiste en aquella convicción según la cual la felicidad de las gentes y el progreso de las naciones exige cancelar todos los viejos obstáculos nacidos del orden tradicional”.
 
La gran bandera del pensamiento “progre” es y ha sido la de los derechos humanos, donde ya se habla de derechos de segunda y tercera generación. Esta multiplicación de derechos humanos por doquier ha logrado un entramado, una red política e ideológica que va ahogando la capacidad de pensar fuera de su marco de referencia. Así el pensamiento políticamente correcto se basa necesariamente en los derechos humanos, y éstos en aquél cerrando un círculo hermenéutico que forma una ideología incuestionable.
 
Esta alimentación mutua se da en todas las formulaciones ideológicas que se justifican a sí mismas, como sucedió con la ideología de la tecnología en los años sesenta, donde la tecnología apoyada en la ciencia le otorgaba a ésta un peso moral que no tenía, hasta que la tecnología llevaba a la práctica o ponía en ejecución los principios especulativos de aquélla.
 
Se necesita entonces una gran quiebra, una gran eclosión, el surgimiento de una gran contradicción para poder romper esta mutua alimentación. Mutatis mutandi, Thomas Khun hablaba de quiebra de los paradigmas, claro que no para hablar de este tema, sino para explicar la estructura de las revoluciones científicas.
 
Los derechos humanos, tal como están planteados hoy por los gobiernos progresistas, están mostrando de manera elocuente que comienzan a “hacer agua”, a entrar en contradicciones serias.
En primer lugar, estos derechos humanos de segunda o tercera generación han dejado o han perdido su fundamento en la inherencia a la persona humana para ser establecidos por consenso. Consenso de los lobbies o grupos de poder que son los únicos que consensuan, pues los pueblos eligen y se manifiestan por sí o por no. “Aut- Aut, Liberación o dependencia, Patria o colonia, etc.” Por eso hoy se multiplican por cientos: derecho al aborto, al matrimonio gay, a la eutanasia, derecho a la memoria por sobre la historia, a la protección a las jaurías de perros que por los campos matan las ovejas a diestra y siniestra (en la ciudad de La Paz — en Bolivia— hay 60.000 perros sueltos). Cientos de derechos que se sumaron a los de primera generación: a la vida, al trabajo, a la libertad de expresión, a la vivienda, al retiro digno, a la niñez inocente y feliz, etc.
 
Ese amasijo de derechos multiplicados ha hecho que todo el discurso político “progre” sea inagotable. Durante horas Zapatero y cualquiera de su familia ideológica pueden hablar sin entrar en contradicciones manifiestas y, por supuesto, sin dejar de estar ubicados siempre en la vanguardia. La vanguardia es su método.
 
Pero cuando bajamos a la realidad, a la dura realidad de la vida cotidiana de los ciudadanos de a pie de las grandes ciudades, nos encontramos con la primera gran contradicción: estos derechos humanos, proclamados hasta el hartazgo, no llegan al ciudadano. No los puede disfrutar, no nos puede ejercer.
 
El ciudadano medio hoy en Buenos Aires no puede viajar en colectivo (bus) porque no tiene monedas, es esclavizado a largas colas para conseguirlas. Es sometido al robo diario y constante. Viaja en trenes desde los suburbios al centro como res, amontonado como bosta de cojudo. Las mujeres son vejadas en su dignidad por el manoseo que reciben. Los pibes de la calle y los peatones sometidos al mal humor de los automovilistas (hay 8000 muertes por año). Llevamos el record de asesinatos, alrededor de 12.000 al año. Los pobres se la rebuscan como gato entre la leña juntando cartón y viviendo en casas ocupadas en donde todo es destrucción. Quebrado el sistema sanitario, la automedicación se compra, no ya en las farmacias, sino en los kioscos de cigarrillos. El paco y la droga al orden del día se lleva nuestros mejores hijos, mientras que la educación brilla por su ausencia con la falta de clases (los pibes tienen menos de 150 días al año).
 
Siguiendo estos pocos ejemplos que pusimos, nos preguntamos y preguntamos: ¿dónde están los derechos humanos a la libre circulación, a la seguridad, a la dignidad, a la vida, al trabajo, a la vivienda, a la salud, a la moralidad pública, a los 180 días de clases que fija la ley? No están ni realizados ni plasmados, y  no tienen ninguna funcionalidad político social, como deberían tener. Así los derechos humanos en los gobiernos progresistas son derechos “declamados”, no realizados. Es que este tipo de gobiernos no gobiernan, sino que simplemente administran los conflictos, no los resuelven.
 
En este caso específico, los derechos ciudadanos mínimos han sido lisa y llanamente conculcados. La dura realidad de la vida así nos lo muestra, y el que no lo quiera ver es porque simplemente mira pero no ve.
 
La gran contradicción de lo políticamente correcto en su relación con los derechos humanos en su versión ideológica es que éstos, por su imposibilidad de aplicación, han quedado reducidos a nivel de simulacro. Hoy gobernar es simular.
 
Y acá surge la paradoja que en nombre de una multiplicidad infinita de derechos humanos, estos mismos derechos de segunda o tercera generación han tornado irrealizables los sanos y loables derechos humanos que tenían su fundamento en las necesidades prioritarias de la naturaleza humana. Han venido a ser como el perro del hortelano que no come ni deja comer. Todo esto tiene solo una víctima: los pueblos, las masas populares que padecen el ideologísmo de los ilustrados “progres” que los gobiernan.

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miércoles, 04 de febrero de 2009

Esclavitud

Ya lo dijo don Francisco Elías de Tejada:Libertad abstracta: esclavitud concreta.

# Publicado por: Carlos (Valladolid)
lunes, 02 de febrero de 2009

LA BIBLIA. Contra las mentiras de las personas en el mundo.

LA BIBLIA. ES ES LIBRO DE DIOS PARA CAMBIAR A LA PERSONA Y QUE PUEDA NACER DE NUEVO.JUAN 3, NACIMIENTO ESPIRITUAL, SIN EL QUE NADIE PUEDE CAMBIAR PARA BIEN. PORQUE COMO DICE EL TODOPODEROSO EN SU LIBRO LA BIBLIA, HECHOS 4:12.
Y EN NINGÙN OTRO HAY SALVACIÒN;
PORQUE NO HAY OTRO NOMBRE BAJO EL CIELO,
DADO A LOS HOMBRES, EN QUE PODAMOS SER SALVOS.

JESUCRISTO, ES QUIEN PUEDE HACER QUE LAS PERSONAS DEJEN DE MENTIR, DE ASESINAR, DEJEN DE VENDER ARMAS A PAISES VECINOS, DEJEN DE FORNICAR, ADULTERAR....
JESUCRISTO JESUCRISTO JESUCRISTO PUEDE CAMBIAR TU VIDA Y SALVARTE POR LA ETERNIDAD...
¿ DONDE VAS A PASAR LA ETERNIDAD?

NO RECHACES EL REGALO DE CRISTO,QUIEN SU SANGRE DERRAMÒ POR TÌ EN LA CRUZ DEL CALVARIO. NO TE VA A SALVAR NINGUN SELLO DE NINGUNA RELIGIÒN, SOLO EL SELLO DEL ESPIRITU SANTO TE GUARDARÀ POR LA ETERNIDAD.
TE RECOMIENDO ESTA RADIO BÌBLICA:

www.bbnradio.org
UN SIERVO DE JESUCRISTO:
JOSE MACIAS

# Publicado por: JOSE MACIAS CORREDERA (SALAMANCA)
lunes, 02 de febrero de 2009

Ni DERECHOS ni UNIVERSALES

¿Por qué me debería importar que a un ladrón le corten la mano o que practiquen la ablación del clítoris a las mujeres? Allá cada cual con sus leyes o costumbres. La verdadera riqueza HUMANA residía por desgracia ya no es así en la DIVERSIDAD de los pueblos. Era un mundo heterogéneo formado por pueblos homogéneos. Llenarse la boca con AMOR UNIVERSAL no es más HIPOCRESÍA INFINITA. Repito: me da absolutamente igual lo que le suceda a gentes que vivan a miles de kilómetros de distancia. No puedo tener amor y EMPATÍA UNIVERSAL con toda la humanidad y a esas gentes lejanas tampoco les importo yo. Mi deber es LUCHAR por lo que me rodea, no por lo que me es totalmente ajeno y lejano. Yo lucho por mí, por mi familia, por mis amigos, por mi barrio, por mi ciudad, por mi país, por mi espacio geopolítico, por mi continente, e incluso, aunque a muchos les duela oírlo, por mi raza. No, yo no soy un ciudadano del mundo como así se autodenominan los ENDOFÓBICOS sensibleros europeos.

# Publicado por: Ghalis (Madrid)
domingo, 01 de febrero de 2009

El derecho al desarrollo.

Buen trabajo que defiende el fundamento de los derechos humanos en la persona y el terrible problena de banalizarlos con tantos derechos de la clasificaciòn en las generaciones. Pero se corre el peligro de criticar uno de estos -aunque Buela no cae en ello- como es el derecho al desarrollo elcual puede ayudar a desarrollar el derecho de los pueblos. Buela puede desarrollar este punto smagistralmente.

# Publicado por: carlos ernesto mendoza (el salvador)
domingo, 01 de febrero de 2009

Nación y Humanidad

El problema del paradigma progre es que intenta transferir al concepto de Humanidad las tategorías que habitualmemente empleamos para la nación. Al hacer esto se destruye por completo la nación pero tambien al hombre real porque esa inmensa Nación Humanidad es una inmensa nada que, al carecer de concreción, otorga una arbitrariedad absoluta a los granujas que dicen servirla.

# Publicado por: Urdin (Valencia )
sábado, 31 de enero de 2009

Ilustración

Anti-Iletración: una cosa es la auténtica Ilustración y otra el fanatismo seudo-ilustrado y seudo-racionalista.

# Publicado por: Osvaldo (Madrid)
sábado, 31 de enero de 2009

el apagón

Bravo por el articulo, me encantan que cabreen definiendo la realidad que vivimos; a Anti le digo: yo llamo el apagon a lo que todo el mundo llama Ilustración, pero sostengo que aquel fue un apagón necesario para que podamos aspirar a una verdadera ilustración.

# Publicado por: Jaume (Platja de Gandia)
sábado, 31 de enero de 2009

dos observaciones

pido disculpa por mi pobre Castellano: soy italiano.
1 los derechos humanos para ser universalmente valido tienen que
fundamentarse en algo pre-politico; este algo es el DERECHO
NATURAL, el CONSENSUS no puede ser el fundamento de los
Derechos Humanos, porque es variable según el tiempo y el
espacio;
2 Si nos referimos a la DECLARACION DE LOS DERECHOS
HUMANOS en la cual se fundamenta la ONU, hay que tomar
muy en cuenta que praticamente todos los paises musulmanes
no la firmaron.

gracias y que tengan un buen día.

# Publicado por: massimo bonaca (galapagar)
sábado, 31 de enero de 2009

Sí, como a todo el mundo

a mí me encanta la Ilustración, qué quieren que les diga

Sí, como a todo el mundo hasta que conoces su verdadero origen y la consecuencia de sus principios. Entonces te deja de gustar radicalmente.

# Publicado por: Anti-Iletración (Minas Tirith, Gondor)
sábado, 31 de enero de 2009

Retórica

En mi humilde opinión, el defecto de la ideología de los derechos humanos no es su origen ilustrado a mí me encanta la Ilustración, qué quieren que les diga sino que, como señala Buela, son pura retórica, una cáscara vacía, una hoja de papel, que diría el sabio Ferdinand Lassalle perdón por citarle: era un malvado judío. Todas las altisonantes y rimbombantes e incontables e interminables declaraciones de derechos se podrían resumir en esta breve frase: todo el mundo debe ser bueno...¡anda, claro ¿cómo no se nos había ocurrido antes?! Todos los españoles deben ser justos y benéficos, como decía nuestra primera constitución. ¿Y si no lo son? pues no importa: que la realidad no te estropee una bonita declaración de derechos.

# Publicado por: Osvaldo (Madrid)
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